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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Descemer Bueno: cronología de una difamación y una respuesta IIda Parte (Carta de Israel Rojas - Duo Buena Fe)

El Descemer Bueno que yo conozco


israel rojas-descemer buenoPor: Israel Rojas Fiel (especial para La Joven Cuba)

No sé su caudal hereditario, ni su cuantía monetaria. Mas he visto el torrente infinito de intuición, belleza y melodía que sale de su alma. Y me he quedado como Heredia frente al Niágara, anonadado de gusto, con la única alternativa de responder con canciones, mientras orgulloso y agradecido contemplo al cubano capaz, que me compulsa a la excelencia y no a la pequeñez.

¿Será acaso dolorosamente cierto esa reflexión de Osvaldo Doimeadiós, al que le escuché decir en forma de broma, que la envidia es el sentimiento nacional? ¿Estaremos ya los cubanos en ese punto inerte en que no sabemos qué hacer con lo extraordinario? Las sobredimensiones en cualquier sentido siempre son corrosivas. Pero me consta que Descemer ha sido víctima indirecta de ambos extremos. Y sin saberlo, le granjea enemigos confesos y ocultos.

Circula por estos días vía correo electrónico un documento que llama a Descemer como diciembre en Inglés, pone en entredicho su bondad a contrapelo de su apellido y entre sorna personal, chapuza literaria y anónima cobardía hace las delicias del “chisme nuestro de cada día”.

Menos mal que Benny Moré no nació en esta época, ni Rita Montaner, ambos horcones de nuestra cultura que gastaban una vida fuera de escenario bastante controvertida. La muerte se llevó sus humanos cuerpos al putrefacto mundo donde yacerán también sus defectos. La sabia vida los deja eternizados en la memoria colectiva al habernos legado la utilidad de sus virtudes como luces.

El Descemer Bueno que yo conozco se va a Moa a cantar, cuando allá no va casi nadie por lejos, por estéril, por caro. Y es cierto que se pone osco cuando los maleducados no dejan que el público respetuoso y atento disfrute del concierto. Es justo con sus compañeros pagando como merecen sus esfuerzos y en este Olimpo de los egos en que se está convirtiendo la escena musical cubana, Descemer es de los que vive uniendo a músicos de diferentes generaciones con sus producciones; desde un casi olvidado Fernando Álvarez hasta los populares Gente de Zona, sin importar la opinión de ortodoxos ni sectarios. Es el hijo que regresa porque entiende que las remesas alivian pero no curan y que definitivamente el Alzheimer no es más fuerte que el beso diario. Es el babalao más coherente con el humanismo de su religión que conozco. Pero no es un santo ¿Quién lo es?

Ante estas miserias cotidianas alzo mi copa por Descemer. Ya tiene buenos motivos para hacer nuevas y bellas canciones. Si ya lo decía el más calumniado poeta cubano José Martí: Aquí está el pecho (…) que ya sé que lo herirás, más grande debiera ser para que lo hirieses más, porque noto, alma torcida, que en mi pecho milagroso mientras más onda la herida es mi canto más hermoso”.

Israel Rojas Fiel

miércoles, 8 de mayo de 2013

NO, es algo más que una película.

Acabo de verla y me sentí muy identificado con este filme, sobre todo porque representa en gran medida, algo que he vivido y veo a diario en muchos grupos de Facebook, y mucho más. NO, es un filme que todos debían ver. Los invito, todo el que pueda que vea NO.


“Si el arte y la cultura nos permiten reflexionar sobre lo que nos pasó hace 30 años y lo que queremos que nos pase en los próximos 30, es una señal de que vamos por el buen camino”, afirmó Lombardi sobre la elección de la película de Larraín, que reconstruye la campaña política que dio el triunfo a la Concertación de partidos políticos proscriptos en Chile hasta ese momento.

La primera película chilena nominada al Oscar al mejor filme extranjero está protagonizada por el mexicano Gael García Bernal y describe con maestría la forma épica en la que se instrumentó la campaña propagandística que en 1988 –en plena dictadura y por presiones internacionales- le permitió elegir al pueblo trasandino entre decirle Sí o No a la continuidad de Pinochet en su mandato.

Antes de la proyección, Lombardi celebró los 15 años ininterrumpidos del Bafici y dijo que “parece mentira, un sueño, pero hay algo muy atractivo en la cultura porteña que permite reinventarse y darle continuidad a este festival”.

“El Bafici son sus películas, sin ellas no existiría. Pero está también esta posibilidad de manejar continuidad y cambio, tener distintas miradas manteniendo firme la misma filosofía original que le dio origen hace 15 años”, añadió el funcionario, al que luego siguieron Panozzo y los cineastas Pablo Trapero y Pablo Larraín.

El director chileno consideró “el Bafici es un festival muy importante como cultura fílmica en Chile, un referente de que se puede hacer un cine privado e íntimo, pero que también puede ser exportado al mundo entero”.

El caso de Trapero es especial, ya que ganó con “Mundo grúa” el premio a la mejor película de la primera edición del Bafici en 1998, y en esta nueva edición fue convocado para filmar los tres cortometrajes institucionales del certamen y para volver a presentar –en copia restaurada- su opera prima en una retrospectiva de filmes argentinos.

“El Bafici es un lugar de encuentro al que siempre está bueno volver”, expresó el director de “Elefante blanco” y “Carancho”, y añadió que “es muy lindo volver a proyectar ‘Mundo grúa’ en copia nueva 15 años después. Me pone muy contento que sea un signo de que el festival se renueve y siga adelante”.

Luego de los discursos y previo a la proyección de “No” fueron exhibidos los tres cortos realizados por Trapero (“un estado de ánimo cada uno de ellos”, según él mismo los definió), que llevan el título “Cielo”, “Mar” y “Tierra”, y que muestran una faceta documental no demasiado conocida del realizador.

El primero de ellos, quizás el más emotivo y conmovedor, contiene imágenes de 1991 de la grabación del detrás de escena del rodaje de “Gatica, el Mono”, donde se ve a un Leonardo Favio exultante en el Luna Park, mientras le da indicaciones por megáfono a Edgardo Nieva en la filmación de una de las escenas más fuertes de la película.

La película de Larraín, por su parte, sigue los pasos de René Saavedra, publicista hijo de exiliados que regresa a Chile a trabajar en una agencia de comerciales y en 1988 es convocado por el jefe de campaña de la Concertación para que tome las riendas de la comunicación política en favor del No, en el plebiscito que abrió las puertas a la vuelta del a democracia en Chile.

Grabada enteramente en U-matic (un viejo formato de video muy usado en la televisión en aquellos años), la película de Larraín recobra algunas de las grabaciones originales de la campaña de aquella época y las inserta –en una bella forma de mezclar presente y pasado- dentro de las imágenes creadas por el protagonista para promocionar el No.

Además de soportar las amenazas, las delaciones y las mentiras del gobierno y el jefe de la campaña por el Sí, Saavedra debe superar los problemas internos dentro de la Concertación (“una bolsa de gatos” de 17 partidos de centro e izquierda) que no tenían fe en su triunfo porque creían que el resultado del plebiscito ya estaba arreglado de antemano y sería un acto que legitimaría a Pinochet.

En ese sentido, el filme muestra cómo la campaña del No obtuvo finalmente el triunfo a partir de los riesgos tomados por el publicista, que introdujo elementos del marketing a la campaña y, en lugar de insistir con los crímenes cometidos por la dictadura, se centró en mensajes pro positivos, jingles y slogans como “Chile, la alegría ya viene”.

martes, 7 de mayo de 2013

Si las ratas pueden dejar de consumir...


Un reciente estudio hecho en ratas por el Instituto de Investigación Scripps (TSRI) en California, al sur de Estados Unidos (EE.UU.), relacionado a una vacuna contra la adicción a la heroína, arrojó resultados alentadores para las personas que sufren de esta dependencia, informó este lunes la prensa internacional.
"Si esta vacuna funciona igualmente bien en los ensayos clínicos en humanos, podría integrar la terapia estándar para el tratamiento de adictos a la heroína, que suman más de 10 millones de personas en el mundo", dijo George Koob, que dirige la pesquisa sobre adicciones en el TSRI.

El experto añadió que "normalmente las ratas acostumbradas a la heroína que son privadas de la droga empiezan a consumir ávidamente apenas pueden, pero no con nuestra vacuna".
Este estudio realizado por el TSRI fue publicado en la versión en línea de las Actas de la Academia Estadounidense de Ciencias (PNAS, por su sigla en inglés).

La vacuna desarrollada por el Instituto Scripps ya está siendo probada en humanos, así como también otra de tipo experimental que serviría para la adicción a la metanfetamina que pronto será también verificada en humanos, según los investigadores.

Desarrollar vacunas contra estas drogas fue difícil debido a que se desintegran rápidamente en la sangre.
Así, "la heroína se metaboliza rápidamente y se convierte en una sustancia llamada 6-acetilmorfina, que entra en el cerebro y causa la mayoría de los efectos de la droga", dijo Kim Janda.

La vacuna que desarrolló con su equipo apunta a esa sustancia y a la morfina.
Las estructuras de las moléculas de estas drogas son demasiado pequeñas y demasiado simples para estimular solas el sistema inmunológico, lo cual representa la mayor dificultad de producir una vacuna, explicaron los investigadores.

Ellos superaron este problema uniendo fragmentos de moléculas de estos estupefacientes con proteínas más grandes y más propensas a hacer reaccionar al sistema inmunitario.
"Logramos evitar que las ratas consuman cada vez más heroína", un círculo vicioso que afecta a los heroinómanos y eso "sólo con la vacuna, lo cual es ideal para el ser humano", comentó Joel Schlosburg, uno de los autores del estudio.

"La vacuna se le dará a los heroinómanos junto con otros tratamientos" para romper la adicción, dijeron los investigadores.

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Javier Gomá: La genialidad se ha convertido en el atributo del individuo moderno.

En más de un sentido, el nuevo libro del filósofo Javier Gomá es una reconquista. Y como tal, entraña evidente riesgo. Necesario pero imposible


(Taurus) es el libro que culmina un esfuerzo wagneriano, una tetralogía sobre la vida, o mejor una adenda a su trilogía sobre la vida —Imitación y experiencia (Pre-Textos y Crítica), Aquiles en el gineceo (Pre-Textos) y Ejemplaridad pública (Taurus)— que aborda la muerte con el ánimo de recuperarla como asunto de la filosofía.

El escrúpulo y la paciencia con los que se explica Gomá invitan a imaginarlo como fundador de la mayéutica, pero él dice que es sólo por la costumbre de tratar con la grey periodística, un gremio hostigado por muchos apremios. Y uno no sabe si agradecer su esfuerzo divulgativo o tomarlo como una condescendencia que revela cuánto nos aparta la prisa de lo importante.

¿Podría decirse que el suyo es un libro de rebeldía contra la muerte?
Cada escritor es creador de un lenguaje o se apropia de un lenguaje, y en mi léxico la palabra rebeldía no está. Sé que es una palabra de uso frecuente con la que los escritores suelen identificarse a ellos mismos, dicen de sí mismos que son grandes rebeldes, pero para mí la palabra rebeldía tiene unas connotaciones románticas que he tratado de descomponer ya en otros libros. Cuando ves a un artista que, pagado con subvenciones públicas, hace una exposición conceptual inaugurada por el ministro y dice de sí mismo “yo soy un gran rebelde”, o incluso, a veces, el ministro ensalza esa rebeldía…

Es esa épica que arrastra el arte desde el romanticismo.
Eso es. Bueno, pues eso no pertenece a mi vocabulario. Además tiene algo de vulgarización y masificación del concepto de genio, esa genialidad que ha llegado a ser el elemento identitario del individuo moderno. El individuo moderno sobre todo se ha pensado a sí mismo con el modelo del artista y el grado máximo de ese modelo es el genio. Con lo cual, el modelo mediante el que el individuo piensa hoy cómo es está asociado a la idea de genio, el verdadero individuo es el genio, y todos somos individuos en la medida en que somos geniales: somos distintos, somos excepcionales, diferentes, especiales, rebeldes, transgresores… y es algo que vengo descomponiendo desde hace tiempo en mis textos.

Y por tanto la palabra rebelde no pertenece a mi vocabulario. Otra cosa distinta es que sí que haya la constatación de que a ese individuo, que es la flor más delicada de la realidad, el ultimo estadio en la evolución de la vida y la expresión más eminente del progreso moral, esa individualidad que tiene que ver con una conciencia de todos los hombres, sobre todo de los hombres contemporáneos, del carácter incondicional del individuo y su dignidad, al mismo tiempo que tiene conciencia de esa dignidad incondicional, tiene conciencia del destino indigno al que la vida lo aboca.

Y eso sí que produce una sensación profunda de injusticia: por qué la vida permite la creación de algo tan elevado como la dignidad humana y casi en el mismo instante lo aboca a un destino tan injusto y tan indigno como es la muerte. Y sí que hay ahí un elemento que a mí me interesa porque entronca las reflexiones de este libro con un universal humano. No tiene nada que ver con creencias o ideologías. Precisamente una de las tesis de este libro es que lo que se plantea es una pregunta propia del hombre y de la mujer con su independencia de sus ideologías, de sus creencias, de su época histórica.

En ese sentido, ¿rebeldía es una expresión que usted asocia con las pulsiones de la adolescencia y no de la madurez?
Exactamente, así es.

Bueno, pues esa insubordinación ante la carencia de sentido, que además explica en el epílogo como base de la vocación literaria, por la capacidad de la literatura para crear sentido, cuesta diferenciarla de la rebeldía adolescente. Usted habla de un estadio estético y un estadio ético.
Sí, exactamente.

Y teniendo en cuenta que la juventud se caracteriza por la inconsciencia de la finitud, ¿en qué se diferencia esa, digamos, percepción de la injusticia de la muerte de una rebeldía adolescente? Dicho de otro modo, ¿qué atributos de madurez tiene esa reacción contra la indignidad de la muerte?
A ver si puedo contestar a su pregunta. Verá, este libro tiene una afinidad muy profunda con un libro mío anterior, Aquiles en el gineceo, o aprender a ser mortal

 (Pre-Textos, 2007). La tesis de ese libro es que la vida de un hombre o una mujer se resume en dos estadios, el estético y el estadio ético. En el estético, la infancia y adolescencia, uno tiene más bien la experiencia de su propio carácter absoluto. Descubre su propio yo como algo incondicional, de un valor casi podríamos decir infinito y al mismo tiempo vive en un estado de posibilidad. Todo le es posible. La vida del hombre consiste en pasar del estadio estético, sin abandonar alguno de sus atributos como por ejemplo la conciencia de su dignidad, al estadio ético, a través de la doble especialización, la del oficio y la del corazón.

Esa especialización te lleva a la creación de un individuo en el ámbito social y político, de modo que la tesis del libro es que uno sólo llega a ser individual cuando alcanza el estadio ético y acepta su propia mortalidad. Por lo tanto tenemos en el mismo ámbito estadio ético, mortalidad e individualidad. Claro, en la medida en que uno es individuo sólo entonces aparece la muerte. Si tú vives en un estadio de mera potencialidad en el que te consideras cuasi divino, en el que tienes una especie de conciencia del carácter absoluto y totalitario de tu propio yo, la muerte, que sólo alcanza a lo individual, apenas tiene sentido, apenas te afecta: cuando vives en un estado de potencialidad en el que puedes ser todas las cosas, cuando aún puedes ser periodista, artista, presidente del gobierno…, la muerte no es una realidad. Solamente cuando pasamos del estadio estético al estadio ético…

…hay algo que matar.
Claro, porque sólo se puede matar a entidades individuales. Y sólo eres individuo cuando pasas al estadio ético. Por eso era tan importante que este libro, que se pregunta por la continuidad más allá de la muerte, fuera el último. En los tres anteriores he tratado de definir cómo se crea esa individualidad mortal y contingente, porque solamente una experiencia de la vida habiendo pasado al estadio ético conoce el carácter radical e indigno de la muerte, a saber, que todo, absolutamente todo, termina cuando ese individuo muere. Lo que podríamos llamar la profunda seriedad de la muerte es algo de lo que uno sólo toma conciencia cuando ha entrado en su individualidad, en su eticidad propia de la edad madura. Por eso creo que la experiencia de la muerte es contemporánea a la experiencia de la individualidad que pertenece al estadio ético.

Le entiendo, pero hay una contradicción intrínseca: si la conciencia de la mortalidad es la madurez, este libro es un ejercicio de resistencia a esa finitud, una reacción, no una aceptación.
No, no la hay. Entiendo lo que dice, pero este libro no tiene carácter de libro existencial contra la muerte, o de rebeldía interior. En esto adopta un tono primero filosófico, segundo antropológico, y tercero, ontológico. Con ontológico me refiero a que se pregunta de una manera relativamente neutral sobre si existe o no existe más ser después de la muerte. Yo hablo de suplemento de ser, mortalidad prorrogada, continuidad de lo humano. Es cierto que en determinados momentos hablo de la injusticia que para el hombre representa tener conocimiento de su dignidad y estar destinado a desaparecer.

Y de ello sale un mandato moral: compórtate de tal manera que tu muerte sea injusta. Si tu muerte no es injusta, tu vida no ha sido lo suficientemente individual, no ha tenido esa especie de flor o premio que consiste en ser absoluta y radicalmente individuales, puesto que la muerte es el atributo inescindible de la individualidad. Ahora bien, cuando alguien se muere, casi lo mejor que podemos decir es que el mundo se ha empobrecido, que el mundo ha sido más injusto que nunca con esa individualidad irrepetible, irrenunciable, irrestricta, incondicional.

De manera que un imperativo moral sea que para ti y para el mundo la muerte sea estructuralmente injusta. Dicho esto, el libro no está tanto escrito desde la angustia existencial sino que adopta un tono ontológico: el mundo es así, describo cómo la vida se va estrechando, se va limitando, se va coagulando para el individuo a medida que va progresando en el camino de la vida, y cómo la nostalgia es el sentimiento constitucional humano. Y a partir de ahí, no es tanto ese expresionismo subjetivo de injusticia, de hecho rehúyo ese lirismo en el que mi yo se eleva en contra de la injusticia de la muerte.

Entiéndame, lo interesante de mí es aquello que siendo estrictamente mío es sin embargo universal. Como por ejemplo el universal vivir y envejecer: el hecho de que seamos mortales es algo absolutamente individual y mío, y es totalmente universal. Por eso de mi experiencia me interesa aquello que comparto con el resto de la humanidad y el capítulo se llama Todo el mundo: el mundo en general y la gente en particular. No hay nada de desesperación, sino que el mundo permite la emergencia de una individualidad que está destinada a una destrucción definitiva. Y la pregunta es, ¿esa destrucción es la última palabra o podemos pensar en una continuidad de lo humano?

Vamos llegando al meollo.
Y si pensamos en esa continuidad, ¿bajo qué condiciones? ¿Cómo podría ser un relato verosímil, razonable, plausible sobre ella? Este libro propone una oferta creíble. En los tres primeros libros yo no quería hacer una oferta creíble, sino una descripción del mundo, de un mundo que se puede palpar, que es un hecho comprobable. Aquí no hay nada comprobable, pasamos de un lenguaje afirmativo, descriptivo, a un lenguaje hipotético, conjetural, que transita de lo verdadero a lo verídico, lo veraz, lo verosímil, lo plausible. Por tanto, este libro se esfuerza por convertir en verosímil, razonable, una continuidad de lo humano que ha sido negada como tema filosófico. Mi libro no busca el asentimiento del lector.

No busca conversos.
No, claro, no busca convencer ni sustituir al lector en sus opciones existenciales. Lo que sucede es que como el problema de la continuidad de lo humano, que durante siglos se llamó El tratado de la inmortalidad del alma pero que es algo que yo combato, a partir de Kant se convirtió en un no-tema, dejó de ser un tema, y por tanto viene envuelto en un universo conceptual que no es filosófico, es el de la creencias espirituales, las religiones organizadas... Que, insisto, me parecen muy bien, porque este libro no combate el agnosticismo, el ateísmo, no combate la creencia religiosa, simplemente reivindica para la filosofía una cuestión que tiene indudable relieve filosófico, que lo ha tenido durante más de 2.000 años y que últimamente la filosofía ha abdicado de pensar en él. Lo que sucede es que como nos movemos en el ámbito de lo conjetural, se trataba de hacer un relato que sea asumible por el estado de la cultura y lo que podríamos llamar lo verosímil y el sentido común de una conciencia moderna del siglo XXI.

Quería preguntarle por qué una adversativa en el título, ese “pero”. Podría haber titulado con una conjunción copulativa, Necesario e imposible.
Sí, he hablado de eso. De mi primer libro, Imitación y experiencia
(PreTextos, Crítica, 2003), a este he pasado de lo copulativo a lo adversativo. Creo que habrá pocos ensayos que tengan una adversativa en su título. Aristóteles dice algo muy inteligente: la naturaleza suele dotar a los individuos de capacidades suficientes para llegar a su perfección, a su madurez. Una planta, simplemente con desarrollar el principio interior que tiene, alcanza su plenitud y su esplendor. Lo mismo para un animal.

Y en el caso del hombre, resulta que tenemos una serie de principios interiores que nos llevan a una madurez en la que sin embargo descubrimos nuestra dignidad de origen y la indignidad de destino. Y eso nos hace aspirar a una continuidad que sin embargo es imposible para nosotros. Esto hace que la nostalgia sea el sentimiento constitucional del hombre. La palabra nostalgia viene, etimológicamente, de nostos y algia, el dolor del regreso.

Y lo mismo que desde el punto de vista de la ejemplaridad la gran figura es Aquiles, desde el punto de vista de la nostalgia la gran figura es Ulises. El hombre es un Ulises que nunca llagará a Ítaca. ¿Cuál es nuestro regreso? Pues el de una perfección humana que somos capaces de vislumbrar, pero desmentida por el destino, por esa indignidad que el mundo nos administra al matarnos. Y esa anomalía, esa especie de doble naturaleza, esa condición adversativa de la naturaleza humana, una monstruosidad que contradice el principio de Aristóteles, que es válido para todos los entes excepto para los hombres pues todos los entes pueden alcanzar su perfección menos nosotros, que la vislumbramos y nos es vedada, quise llevarla al título del libro.

Cuando explica las etapas de la historia humana y llegamos al momento en que Dios desaparece de la construcción del mundo, resulta que al descubrir la finitud o cuando menos al poner en duda las garantías de infinitud (religiosas y mágicas) que se dieron por supuestas en siglos anteriores, es cuando se produce el mayor progreso humano: cuando el cosmos es desplazado por el individuo como centro del mundo, nos convertimos en creadores de sociedades mucho mejores.
Sí, esa es mi tesis.

En ese sentido, esa monstruosidad de lo digno y lo mortal contiene una virtud.
Para mí, sí. He escrito mucho sobre hasta qué punto vivimos en el mejor momento de la historia.

Sí, lo suscribo, pero es una pelea contra el mundo. En general el ser humano prefiere pensar lo contrario. Tendrá que ver con la nostalgia que mencionaba: queremos pensar que el mejor mundo posible fue antes, la edad dorada de todo, de las artes a la política, habita en nuestra juventud. E históricamente, que el hombre rural era mejor que el urbano.
Y a eso añádale que, en la medida en que el hombre tiene cada vez una más refinada conciencia de su dignidad, sufrimos peor todos los atropellos a esa dignidad. En una época en que la vida humana, o la vida de la inmensa mayoría de la población, era casi asimilable a la de un perro, un atropello de esa vida no generaba rechazo.

No había un dolor social.
Claro, tú matabas a quinientos esclavos y se admitía; incluso en buena medida el esclavo admitía el atropello porque tenía conciencia de su indignidad, de su menor rango. Su propia muerte la consideraba una desgracia, pero no una indignidad. De manera que si hoy nos quejamos tanto es indicio de un progreso moral: sentimos como atropello lo que siglos anteriores no significaba un atentado a esa dignidad. Por tanto, la queja demuestra lo contrario de lo que pretende. Su pregunta, por otra parte me sirve para introducir otro tema.

Le escucho.
A veces he dicho que la muerte, en realidad, es un invento moderno. En la época en la que la interpretación del mundo era la de un cosmos, lo importante, el ser del cosmos, residía en la totalidad. Lo importante es que el cosmos exista. Y el cosmos en su grandiosidad es verdadero, bello, majestuoso. Si muere una persona en la época cósmica de la cultura, peor para él, pero el cosmos sigue siendo tan bello, tan verdadero, tan magnífico, tan esplendoroso y deslumbrante como antes. La muerte es un accidente que no compromete esa realidad.

Cuando pasamos del cosmos, como realidad última y fundamental, al individuo, si hemos dicho antes que sólo lo concreto muere, la muerte para el individuo ya no puede ser tomada como un accidente, sino que es un hecho absolutamente definitivo e injusto. En algún sentido, la muerte tal y como la entendemos hoy, es un invento moderno, porque es la destrucción de la totalidad del ser que es el individuo.

Eso es un evidente progreso moral.
Claro, entonces tenemos dos niveles: desde el punto de vista de organización, de cómo se han creado las instituciones, creo que se ha producido un inmenso progreso moral, en esa época en que determinadas religiones nos decían que sin ese dios cósmico, todo está permitido, sostiene Dostoievski. Parece que Dostoievski está anunciando que sin un fundamento religioso de la política y la sociedad, caeríamos en la acracia, la anarquía, la anomia. Y fue exactamente lo contrario. Paradójicamente ha ocurrido que la secularización de la cultura ha producido la sociedad más moral.

De hecho, si un científico hoy jurase que matando a treinta personas hallaría un remedio contra el cáncer que salvaría decenas de millones de vidas, no se toleraría ese sacrificio.
Claro, porque el concepto de dignidad se contrapone al utilitarismo de los grandes números. A ti te pueden expropiar una casa si consideran que es bueno que por ahí pase una autopista, pero no te pueden expropiar tu dignidad, aunque pasen veinte autopistas, o aunque sirva para mejorar, como usted dice, la lucha contra el cáncer en todo el mundo. Porque la dignidad es aquello que nunca se puede usar como medio, es fin en sí mismo. Y eso es un inmenso progreso moral. Por eso repito a menudo la pregunta: ¿qué otra época elegiría cualquiera de nosotros para ser pobre, o para ser preso, o extranjero, o tener un hándicap físico o intelectual…?

Es un consuelo oírselo a un filósofo y que a la vez un científico como Steven Pinker pueda demostrarlo con números.
Y la paz de la que habla Pinker, es un progreso moral. Escribí no hace mucho que la entronización de la paz como valor supremo es algo netamente contemporáneo, porque la virtud siempre ha estado asociada a la violencia: la valentía, el patriotismo, la guerra. Y la victoria era la legitimación política, desde Julio César hasta Mahoma. Sin la corroboración histórica y fáctica de una victoria militar, el carisma de los grandes líderes quedaba completamente desvirtuado. Y qué es el patriotismo si no una exaltación de la violencia a favor de la patria hasta la entrega de tu propia vida. Pero dicho esto, entrando en matizaciones, por una parte, la secularización, contra lo que dijo Dostoievski, ha producido el estadio más elevado del progreso moral de la humanidad.

 El estado actual de la cultura, en el ámbito de las instituciones, es la mejor época de toda la historia: el progreso económico junto a la dignidad moral. Ojo, el progreso de la dignidad moral ya sería suficiente, pero lo que ha conseguido occidente en los últimos cincuenta o sesenta años es progreso material y moral. Esto en el ámbito colectivo, pero desde el punto de vista individual, los sentimientos de integración y sentido que daban el pertenecer a un cosmos bien ordenado los hemos perdido. De hecho, el concepto de sentido de la vida es un concepto moderno, porque en la época cósmica el sentido de la vida venía dado. No era un tema. El cosmos te integraba y daba sentido a cada uno de los seres, a los animales, a las plantas, a los hombres, a los ángeles, a dios…

Claro, para el yihadista no existe la pregunta.
Efectivamente, es una no-pregunta
, porque el sentido es obvio. El problema del sentido de la vida nace al pasar de la época cósmica a la individual, cuando el hombre toma conciencia de ser único y al mismo tiempo sustituible, porque el hombre tiene esas dos características, es único y a la vez, destinado a la sustitución.

¿Permite una provocación?
Venga.

¿Y el romanticismo fue la chapuza para burlar ese destino funesto?
No, no, no, el romanticismo fue importantísimo. A mí se me ha tachado de anti-romántico aun cuando en mis textos se aprecia una pulsión romántica domesticada. El romanticismo fue la época que hizo una aportación decisiva: fue el momento en que el hombre toma conciencia del carácter absoluto de la individualidad, eso es el romanticismo. De pronto sustituye a una totalidad objetiva, el cosmos, por una totalidad subjetiva, que es la individualidad. Es una aportación histórica e irrenunciable y todo lo que vendrá después tendrá que partir de eso. No podrá negarlo.

Lo que pasa que en mis libros he hecho un esfuerzo continuado y persistente por domesticarlo. Esto trajo una época, los siglos XVIII, XIX y XX, que supuso un proceso de liberación. El individuo, consciente de su dignidad, sintió como injustas e intolerables las opresiones y las tutelas que venían de la época anterior. E inicio un proceso de liberación ideológica, económica, ética, incluso estética (eso son las vanguardias), etcétera. Fue consecuencia del impulso que nos dio el romanticismo, nos dimos cuenta de que teníamos una importancia tal, y una mayoría de edad tal, que las tutelas de cuando parecíamos menores de edad nos resultaron intolerables. Y eso pone en marcha un proceso que termina, más o menos, en los años sesenta del siglo XX, con los movimientos contraculturales en los que se llega a un máximo.

De acuerdo.
Entonces, todos mis libros son un reconocimiento del valor de ese proceso, el inicio de la educación de ese yo. Cómo puede un individuo que tiene consciencia de su valor infinito, convivir con otros que tienen la misma consciencia. Durante dos siglos la gran pregunta era cómo ser libres, y los últimos 20 o 30 años, la gran pregunta está empezando a ser cómo ser libres juntos.

 El romanticismo es la época en que nos exaltan hasta el máximo el valor de la vivencia subjetiva. La época que hemos iniciado pasamos de la vivencia a la convivencia. Y en el libro Necesario pero imposible, se plantea la supervivencia. La palabra vivencia alimenta los tres grandes momentos. La vivencia subjetiva como algo incondicional, la domesticación de esa vivencia individual para hacer posible la convivencia, en la medida en que supone límites a ese yo absoluto, y finalmente la posibilidad de que ese yo continúe existiendo más allá de la muerte.

En ese sentido, el romanticismo es un picor adolescente.
Sí, pero no solo, eh. Si nosotros llegáramos a ser hombres maduros sin pasar por el romanticismo de la adolescencia nos acabaríamos convirtiendo en mercancías. La mercancía es aquello que es absolutamente sustituible y útil. Tú puedes comprar esta silla u otra. ¿Qué impide que nos convirtamos en mercancía? Que hemos pasado por un estadio estético, por el romanticismo, que nos da conciencia de nuestra propia dignidad individual.

El hombre maduro es en ese sentido esa cosa rara que, habiendo pasado por su adolescencia, por el romanticismo, tiene conciencia de su valor individual, y a la vez ha de ser instrumento de una sociedad productiva. El ciudadano moderno tiene conciencia de su individualidad pero acepta determinados límites para que la sociedad subsista, para que la convivencia sea posible.

Tratando de crear esa “oferta razonable” de continuación del yo, no sea el suyo un libro que parezca escrito contra el miedo, es decir, para combatir el miedo a la muerte.
Efectivamente. No va por ahí.

Es curioso porque detrás de todo escrito contra la muerte, impugnatorio o negacionista, detrás de todo texto religioso o mágico, se puede oler el miedo y su combate.
Me gusta oírle decir eso. Una cosa que me esfuerzo en destacar en la primera parte del libro es que si llamamos a esa supervivencia le llamamos esperanza, mi tesis es que el hombre puede alcanzar una ejemplaridad completa como hombre con independencia de la esperanza. Y puede ser un ciudadano moderno sin que la esperanza forme parte de su identidad como ciudadano. Me interesa destacar ese espectro. Mi simpatía con un proceso de secularización que reconoce la mayoría de edad del mundo y del hombre, con independencia de la esperanza. El libro en este sentido no es un remedio o un consuelo, no es una angustia, no es una grieta por donde se filtra nuestro dolor.

No es un remedio para una patología.
Exactamente. No es que primero tengamos que insistir en que el hombre es un ser enfermo porque sólo si es enfermo tiene sentido preguntar por la supervivencia. Yo no necesito declarar que el ciudadano moderno, pese a sus aspiraciones, es un ser incompleto, angustiado, lleno de miedo hacia la trascendencia. No, yo quiero plantear un individuo que aspira a tener una ejemplaridad feliz en este mundo, a un ciudadano integral y completo con independencia de la esperanza y que en ese estado de gozosa participación en lo humano y en la mortalidad, se pregunta, como es natural, si ese estado puede tener visos de continuidad más allá de la muerte.

Yo no me planteo un dios que sea un consuelo del miedo, de la desesperación, ese dios que sólo tiene sentido si previamente has devaluado al hombre a ese estado de precariedad, de enfermedad, de patología, de angustia de desesperación. No me interesa. La pregunta tiene que nacer de la salud, de la vida, del gozo y del reconocimiento de la mayoría de edad del individuo y del ciudadano. Por eso creo que acierta plenamente en percibir que el perfume del libro no es el miedo. No es un libro este que nazca del absurdo de la vida sino más bien del gozo de la vida.

Usted reflexiona al final del libro sobre su vocación literaria y la proposición de sentido que ésta incorpora en un universo azaroso. ¿En qué medida una proposición de sentido a aquello que no lo tiene no es una ficción?
Es que es una ficción.

El mundo es contingente pero la literatura no es una mentira.
Voy a tratar de contestarle de una forma un poco impresionista. Por un lado defiendo la idea de que la filosofía es un género literario, porque al igual que la ciencia tiene como instrumento de trabajo el concepto, pero la ciencia puede verificar su concepto en un laboratorio. Platón nunca ha sido verificado por lo tanto su verdad depende de la veracidad, de la capacidad de persuasión que tenga el filósofo. Y en eso se parece mucho más a una novela.

Lo que ha de hacer es un buen relato convincente para el lector. Su verdad dependerá de su aceptación, de su recepción, de su asentimiento retórico, literario, parecido al de una persona que escribe una novela. Lo que pasa es que su instrumento no ha sido una narración de sucesos sino que son los conceptos. Pero un buen filósofo debe producir un texto sabiendo cómo emplear los recursos literarios y retóricos para producir persuasión en el lector. En segundo lugar, otra cosa distinta es cuando estamos hablando de la supervivencia de las realidades espirituales. Yo defiendo la necesidad de que se desarrolle un sentido para realidades espirituales.

El sentido común no existe como realidad, va cambiando. La expectativa que tenemos sobre lo que consideramos razonable varía cuando uno está trabajando o cuando está de fin de semana, en la oficina o en la calle. El sentido común varía si uno se enamora, o si acude a una obra de teatro, ante la que el cerebro adopta la suspensión de la increencia y siente emoción. Pues las realidades artísticas, las realidades filosóficas o las realidades científicas, todas ellas exigen desarrollar un sentido para poder acceder a ellas. Vivimos en una época tan positivista que se considera que el sentido positivista es el único posible. Y por tanto las realidades espirituales se convierten en absurdas en la medida en que no hayamos desarrollado un sentido que nos permita acceder a su objeto, que es como ir a una obra de teatro y que alguien esté todo el rato diciéndote que esos son actores.

 Esas realidades no serán verificables, pero requieren su propio sensus
, una propia finezza, una disposición. Es cierto que este libro, en la medida en que trata realidades no verificables, se esfuerza por crear en el lector un sentido, una actitud que es propia de realidades que no están pensadas desde el mundo de la experiencia. Porque la filosofía tampoco es verificable, pero normalmente describe cosas sí verificables, el mundo, la naturaleza, el hombre, la moralidad, que si no son verificables, sí que pertenecen al mundo de la experiencia. Aquí trato de crear un lector apto para el acceso a verdades que ni siquiera son experimentales, que son las espirituales que tienen que ver con la supervivencia. ¿Quiere decir esto que yo estoy pensando que esto es una ficción y que estas verdades no existen? No, al contrario, me esfuerzo en hacer un planteamiento persuasivo y convincente para un hombre moderno, occidental, secularizado y cívico del siglo XXI. Pero yo no he estado allí, no puedo hacer descripciones ni afirmaciones. Me muevo en una argumentación meramente conjetural.

¿Y cómo conjura el riesgo del sofisma?
Depende qué entienda por sofisma, porque hay una parte del sofisma que me parece positiva y atractiva.

En el sentido peyorativo, el uso de argumentos falsos por veraces.
Pero es que no hay ningún paradigma de conocimiento que no esté expuesto a sus degeneraciones. Es como si yo hago una teoría democrática y usted me dice que existe el riesgo de la demagogia, o como si yo hablo de un canon literario y usted me habla del riesgo del bestseller meramente mercantilizado. Si haces buena filosofía, confiemos en la capacidad de ofrecer argumentos convincentes para un hombre inteligente de hoy. Si es pura palabrería acabará siendo un relato no convincente.

Cuando antes hablaba de los paradigmas literarios, filosóficos y científicos, me acordaba de Freud, en tanto fue un esforzado científico de tipo intuitivo que acabó produciendo una ciencia hoy desmadejada como tal pero que sigue considerada en tanto filosofía.
Lo que más llama la atención de Freud es que él tiene una imagen de sí mismo que es la del científico del XIX, casi de bata blanca, cuando para el lector de hoy se parece mucho más a Schopenhauer o a Nietszche.

Pero la excelencia que él perseguía tenía que ver con la ciencia pura. Esto ilustra lo que antes hablábamos del sentido común cambiante, que tiene que ver con las situaciones en que uno vive. Por momentos, hoy Freud se nos asemeja más incluso a un narrador, porque las historias clínicas que relata son las de un autor narrativo de primerísimo orden, y cuando hace sus consideraciones filosóficas, a veces extremadamente alambicadas y según cuentan no siempre fieles a su propia historia clínica, sacrificaba la verdad clínica para redondear la teoría. Pertenece a una época de positivismo extremo…

…en la que todo debía responder al determinismo de la mecánica newtoniana.
Eso es. Hasta qué punto por ejemplo Freud, o tanta gente inteligente, en sus opciones existenciales clásicas están sostenidos en información y en un conocimiento demasiado sencillo. Tú te encuentras con grandes científicos que afirman que son creyentes o que son ateos por unos elementos muy simples. Precisamente porque la filosofía ha renunciado a pensar en los componentes intelectuales de la trascendencia.

Sí, le he leído que los grandes científicos proselitistas del ateísmo responden a un conocimiento de la religión infantil.
Sí, muy pueril. Gente que es extremadamente inteligente, que tiene explicaciones increíblemente sofisticadas sobre la naturaleza, astronomía o el átomo, y que tienen inteligencias deslumbrantes, en sus opciones existenciales básicas, a lo mejor están basadas en información y conocimientos de una época muy primaria de su existencia en la que destilaron unos cuantos datos en los que se ha basado una opción existencial que no han vuelto a revisar en serio. Y a lo mejor está basada en una información sobre la trascendencia, sobre lo espiritual, que obedece a una información pueril, de cuando tenían 8 o 10 años. Ese libro se esfuerza por proporcionar un aparato conceptual más rico para que uno tome la opción que crea.
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Ricard Pérez Casado: Conseguí cambiar y modernizar Valencia.

Comunidad Valenciana | 06/05/2013 - 19:24h | Última actualización: 06/05/2013 - 19:44h Ricard Pérez Casado con su libro "Viaje de ida, memorias políticas" en la librería de Publicacions de la Universitat de València Miquel Oliver
Ricard Pérez Casado se confiesa enamorado de Valencia “mi ciudad”. Gran conversador, de profunda cultura, de fuertes convicciones políticas y dotado de un constante compromiso social, acaba de publicar “Viaje de ida; memorias políticas (1977-2007)”.

 Una obra, editada por Publicacions de la Universitat de València (PUV), en la que expone su trayectoria profesional, política, vital y personal. Con capítulos muy intensos, como el dedicado a su etapa como alcalde de Valencia (1979 – 1988), en la que impulsó una profunda transformación y modernización de la ciudad; su compleja y, en ocasiones, difícil relación con su partido, el PSPV-PSOE, o su etapa como alcalde de la ciudad bosnia de Mostar.

Y conoce muy bien Barcelona, donde además de tener fuertes amistades ocupó el puesto de presidente de la comisión delegada del Instituto Europeo del Mediterráneo. Se trata de un libro que, además, descubre y redefine momentos fundamentales de la reciente historia política e institucional valenciana. Pero ante todo, conversar con Pérez Casado es descubrir su pasión por el urbanismo y el concepto de ciudad, en toda su dimensión; y también su gran decepción con el sistema actual de partidos.

¿Qué le motivó a escribir este libro?

Hacer un balance vital, porque son más de 50 años de compromiso cívico, una parte de estos en la función pública, y necesitaba mirar atrás y decirme a qué me he dedicado. Entre otras, a participar en la ola modernizadora de España que se produjo en los 80 y que tuvo como epicentros las ciudades. Hicimos la Valencia nueva mientras la pensábamos, priorizando la cultura, las mejoras en infraestructuras…después quería explicar mi visión de la política y sus instrumentos, y del que más conozco, que es el PSOE, y llegar a la conclusión de que son una oligarquía que frustra la capacidad de innovación, cuando debería ser lo contrario: deberían ser los instrumentos para la modernización.

Yo me sitúo en los valores republicanos, de solidaridad, libertad; y tuve maestros que me enseñaron aquello de “nada sin la razón”, “nada sin libertad”, como decía el periodista Vicent Ventura. Y por último quería hacer un balance de experiencias, como parlamentario, como alcalde de Mostar, que me hizo repensar elementos que a mi me habían motivado profundamente, como revisar el concepto de identidad. Si la identidad es exclusión tengo poco interés por ella. Y ver finalmente que Europa como espacio de libertad está amenazado, porque la ideología dominante es la neocon y esta se ha infiltrado en la democracia.

¿Ha valido la pena dedicar 50 años de su vida al activismo político?

Claro que ha valido la pena, el balance es positivo. He sido feliz con lo que he hecho, a pesar de que me han pasado muchas cosas y no siempre agradables. Pero el resultado final es satisfactorio. Conseguí cambiar y modernizar una ciudad, y pude ayudar al País Valenciano a que fuera mejor de lo que era.

¿Y ha podido hacer todo aquello que le hubiera gustado desde ese compromiso político?

Ahí si que le digo que no. Pero en toda propuesta humana lograr el cien por cien es imposible. En algunos casos me sabe mal no haber logrado cosas: como un área metropolitana que ejerciera de capital del País Valenciano, porque hubiera ayudado a vertebrarlo. O haber logrado una empresa de aguas potables de calidad o haber logrado una mayor movilidad metropolitana. Son cosas que uno dice “se podían haber hecho”; pero en líneas generales son menos las cosas que no se han hecho que las que pude hacer.

Hablemos de su ciudad, de Valencia. Leo el libro y hay una parte que no deja de ser toda una declaración de amor.

Es que es mi ciudad.

A usted se le atribuyen los grandes cambios, como el PGOU de 1988 que permitió crear nuevos espacios, vertebrar la ciudad con la transformación del cauce del río Turia en un gran jardín…

Pero es que las líneas básicas eran las de hacer una ciudad para sus habitantes. ¡Que yo le tengo amor a mi ciudad! Yo viví en los márgenes de Valencia, sin asfalto. Logramos cambiarla, transformarla, hacerla más habitable. La ciudad, como dice Octavio Paz, es “el lugar donde pasa todo” y efectivamente en los años 80 había crisis y sin cobertura social…en un proyecto como el del río Turia logramos hacer participar a la sociedad. O los eslóganes “València la mar de bé”…era un tiempo de amor correspondido, de exigencia, pero afortunadamente la ciudadanía quería ese cambio.

Usted entiende de urbanismo, pero en aquellas fechas pocos en España hablaban de esa disciplina.

Pocos, nuestra escuela era Italia y Alemania.

Se proyecta el PGOU y se sientan las bases de la ciudad que ahora tenemos. ¿Qué considera importante de aquel proyecto que no se logró?

Lo primero era liberar obstáculos, porque era una ciudad llena de ferrocarriles. De no haberlos quitado no podríamos ahora tener acceso a la dársena del puerto. Quitar los residuos del cauce del Turia fue un combate. Había que hacer alcantarillas…Fuimos capaces de eliminar estructuras molestas, incómodas y dignificar, poner en valor, espacios que ahora los valencianos disfrutan. Y logramos trazar el metro, que permitió integrar el área metropolitana en la ciudad central. Nos ha faltado tener ese instrumento metropolitano al que me refería, que ahora muchos reclaman, en lógica. Porque son 44 municipios los que hacen la ciudad real.

¿Hasta qué punto las fuerzas conservadoras fueron un obstáculo para desarrollar este proyecto?
Joan Fuster decía que la peor fauna de este País era el sector inmobiliario. No les hizo ninguna gracia, porque logramos una ruptura urbanística. De entrada paralizamos la urbanización de El Saler, impedimos urbanizar el cauce del Turia y eso fue un golpe duro para ellos. Pero ganamos.

¿Cómo valora la gestión de Valencia que ha hecho el PP desde el año 1991?

Creo que ellos aceptaron el proyecto porque no podían cambiarlo. Y después porque el marco conceptual del PGOU, del que yo ya era escéptico, tenía suficiente margen de flexibilidad para poder ellos obtener algún rendimiento adicional, que es lo que han hecho: procurar echar agua al vino. No han tocado la estructura básica, porque era difícil, pero no aprovecharon lo mejor del plan.

¿Qué debe afrontar Valencia de cara al futuro? ¿Qué papel debe asumir Valencia?

Vuelvo a pensar que es fundamental una ciudad para la ciudadanía, que el espacio público sea recuperado. Eso lleva a impulsar la sostenibilidad, la movilidad, porque es una ciudad en la que es difícil de caminar; lograr que no haya estampida los fines de semana, que no huyan.

La propuesta de la fachada marítima aún no funciona, a pesar de la ventaja que tenemos; no hay ninguna ciudad en Europa que tenga un frente marítimo como el nuestro, lo tenemos muy fácil. Tenemos un espacio natural fantástico, otro espacio natural hacia el Norte, y un elemento estructural, que es el cauce del Turia, que configura un espacio único. Habrá otras ciudades con más historia, pero en Europa, del tamaño de Valencia, no hay otra con nuestras condiciones. La ciudad en contaminación lumínica, contaminación acústica, sin movilidad…ya tenemos objetivos, y no se hace nada.

Observo en su libro que usted no oculta su, digamos, tormentosa relación con su partido, el PSPV-PSOE; con episodios difíciles. Usted dice, por ejemplo, que “no entiendo cómo sigo en el PSOE”. ¿Cómo ve el futuro de este partido, que en las encuestas en Valencia no levanta cabeza?

Me puedo referir a dos elementos. La tradición que dice que “el partido ante todo”, con renuncia a los criterios, a los objetivos, a la complicidad con la ciudadanía, a la endogamia partidaria. Ahí es donde arranca la discusión. Y segundo, en un momento de asentamiento institucional, como fue la autonomía valenciana, hacía pensar a los que la hacían que los ayuntamientos debían ser subalternos, y la estructura autonómica subalterna de la nacional…ahí se consolida una oligarquía partidaria, que tiene dimensión estatal, pero que también la tiene a nivel autonómico. Un grupo que piensa que cualquier idea al margen debe ser descartada. Yo sólo aspiraba a ser alcalde, a nada más, y en la organización partidaria pude desestabilizar al secretario general, que era Joan Lerma, porque teníamos muchos afiliados en la ciudad de Valencia. Pero no me interesaba eso, lo que no quería era que me desestabilizaran un proyecto, mi proyecto.

Mucha gente cree justamente que la falta de proyecto en el PSPV-PSOE es lo que ha acabado erosionando a este partido.

Probablemente, porque yo tuve que abandonar la alcaldía de Valencia, dimití, porque exigí que consideraran a Valencia como Barcelona y Madrid. Durante años, logramos cubrir servicios que no correspondían al ayuntamiento, como las guarderías. Pedí la cancelación de la deuda, y eso me provocó una fuerte fricción con Lerma, que no apoyó estas ideas. La tercera era que me refinanciaran la deuda, porque había inversiones públicas para Sevilla, Barcelona y Madrid, y estaba de acuerdo, pero pedía también para Valencia. La cuarta y la quinta eran de orden local: “dejad de tocarme las narices” les decía…pues no me dejaron en paz.

¿Qué cree usted que debería hacer el PSPV-PSOE para recuperar todo el músculo perdido?

Recuperar la complicidad con la ciudadanía y limpiar su estructura. Porque si la gente ve una reedición permanente de personas y de actitudes cainitas no confiará con los socialistas; y volver ha hacer país, poner encima de la mesa que la desigualdad crece, que la gente está siendo excluida, que no puede ser que no nos acordemos que las víctimas del accidente del metro llevan años luchando…el socialismo valenciano debe cambiar, de método, de personas, abrirse a la sociedad,  una sociedad disgustada y que no sabe cómo encarrilar su disgusto. De lo contrario el PSPV-PSOE, si no es capaz de reformular la modernidad, como ya hicimos en el pasado, caminará hacia la marginalidad.

¿Cómo valora el papel del PP en la sociedad valenciana?

El PP supo absorber los particularismos de Valencia, Alicante y Castellón, es decir, el regionalismo español lo incorporó a su discurso, y fue aceptado por la mayoría. Segundo: ha estado en la onda de la prosperidad, porque con instrumentos hechos por los socialistas, como las leyes urbanísticas, supieron hacer que todo el mundo ganara, con las consecuencias que ahora conocemos.

Hubo un momento en el que el PP representaba esa mayoría social, una mayoría social que creía en el enriquecimiento, aunque ello supusiera renunciar a planificar este país. Y no olvide que las ideologías dominantes lo infectan todo, porque el PSPV-PSOE también se ha dejado intoxicar por esa ideología dominante que durante años le ha permitido al PP una hegemonía absoluta.

 Fue el dominio de la ideología neoconservadora en Europa y aquí también, que ha alcanzado de lleno a la socialdemocracia, y en lógica al socialismo español y valenciano. Le pongo un ejemplo: ¿cuántos dirigentes del PP hablan valenciano?, el tema no les ha interesado, pero han logrado que ellos aparezcan como defensores de “lo valenciano”. Ahí el PSPV-PSOE ha actuado con absoluto complejo, y así le ha ido.

Usted sufrió, también en lo físico, la denominada “batalla de Valencia”. Visto con perspectiva, ¿está superada la cuestión de la identidad de los valencianos?

La insuficiencia del consenso en esta cuestión apunta a que el debate no está superado. Falta ver cómo se vuelve a potenciar el modelo de provincias, contra el autonómico. La cuestión lingüística es delirante, porque aquí se acusa a los que hablan mejor el valenciano de ser “forasteros”…no hay ese instrumento que es la lengua aceptada como elemento de cultura moderna. A mucha gente del PP nuestra lengua la ven como algo folklórico, y no existe un amor claro hacia la lengua para prestigiarla, que es algo que sólo ha trabajado, con sus más y sus menos, la izquierda. 

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Tom Cruise protagonizará y producirá Mission Impossible V.

Los Angeles. (dpa) - La estrella de Hollywood Tom Cruise se convertirá de nuevo en el agente Ethan Hunt en la quinta entrega de Mission: Impossible, según informa el portal de cine Deadline.com.

Además de protagonista, el actor será el productor de la cinta según confirmó el estudio Paramount Pictures que, sin embargo, no dio información sobre el posible director ni guionista ni la fecha prevista de grabación.
Según el citado portal, el director podría ser Christopher McQuarrie, quien dirigió a Cruise, de 50 años, por última vez en el thriller Jack Reacher.

 La cuarta aventura Mission: Impossible - Ghost Protocol fue un gran éxito de taquilla a fines de 2011, con una recaudación de casi 700 millones de dólares en todo el mundo. Este film fue dirigido por Brad Bird. La primera vez que Cruise interpretó al agente Ethan Hunt fue en 1996 bajo la dirección de Brian De Palma. A De Palma lo siguieron los directores John Woo (Mission: Impossible II) y J.J. Abrams (Mission: Impossible III).

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Youssou N´ Dour y Kaija Saariaho ganan premio Polar, considerado el "Nobel" de la Música.

Copenhague (EFE).- El senegalés Youssou N'Dour y la finlandesa Kaija Saariaho han sido distinguidos hoy en Estocolmo con el premio Polar 2013, considerado el "Nobel" de la música.
Youssou N'DourEl jurado destacó que N'Dour continúa la tradición griot del oeste de África, pero mostrando que también puede evolucionar "en una narrativa sobre todo el mundo".

Su trabajo ha ayudado además "a reducir la animosidad entre su propia religión, el Islam, y otras religiones".
"Su voz abarca la historia y el futuro de todo un continente, sangre y amor, sueños y poder", según el fallo.
De Kaija Saariaho, "una compositora única", se destaca la combinación de instrumentos acústicos y electrónicos, plasmada en una música inspirada en sus propios sueños.

"Kaija Saariaho es una maestra moderna que abre nuestros oídos y provoca que sus yunques y estribos se enamoren", señaló el fallo.

Nacido en Dakar en 1959, Youssou N'Dour empezó a dedicarse a la música a los 13 años y en 1981 formó la orquesta Super Étoile, con la que empezó a tocar en África y en Europa.

En 1996 se hizo famoso en el mundo entero gracias a su dúo 7 Seconds
con Neneh Cherry, un éxito de ventas.

N'Dour, que es "honoris causa" por la Universidad de Yale (EE.UU.), ejerce también en la actualidad de Ministro de Turismo de Senegal.

Saariaho (Helsinki, 1952) empezó sus estudios en la Academia Sibelius, para luego continuar en Friburgo y en la prestigiosa IRCAM de París, una institución que investiga la música electroacústica.
Su obra está formada sobre todo por música de cámara, aunque en los últimos años se ha convertido también en una compositora de ópera muy demandada.

N'Dour y Saariaho, que suceden en el palmarés al cantautor de folk-rock Paul Simon y el violoncelista Yo-Yo Ma, recibirán el premio, dotado con un millón de coronas suecas (117.000 euros, 153.000 dólares) para cada uno, de manos del rey Carlos XVI Gustavo el 27 de agosto en el Konserthus de Estocolmo.
El premio Polar fue creado en 1989 por Stig Andersson, editor, compositor y representante del grupo Abba.

Desde que en 1992 empezó a otorgarse, el Polar ha distinguido a intérpretes como B.B. King, Cyorgy Ligeti, Keith Jarrett, Bob Dylan, Ray Charles, Pierre Boulez, Elton John, Bruce Springsteen, Stevie Wonder, Pink Floyd, Dizzy Gillespie, Sony Rollins, Gilberto Gil, Ennio Morricone o Björk.

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lunes, 6 de mayo de 2013

“Iron Man 3″ se convierte en el segundo mejor estreno de la historia.


Foto: EFE
“Iron Man 3?, con 175,3 millones de dólares, se convirtió este fin de semana en el segundo mejor estreno de la historia en Estados Unidos, justo un año después de que “The Avengers” batiera todos los récords existentes con un debut de 207 millones, informó hoy la web especializada Box Office Mojo.
La cinta dirigida por Shane Black y protagonizada por Robert Downey Jr., Gwyneth Paltrow, Don Cheadle, Guy Pearce, Rebecca Hall, Jon Favreau y Ben Kingsley, promedió algo más de 41.000 dólares por cada una de las 4.253 salas donde se exhibió.
Su éxito en tierras norteamericanas también tiene continuación en el extranjero, donde ya ha recaudado más de 500 millones de dólares.
En el filme, Downey Jr. vuelve a enfundarse el traje de hierro para enfrentar el mayor de sus desafíos hasta la fecha, un terrorista llamado “El mandarín” (Kingsley) que destroza el mundo de confort en el que vive el protagonista, quien tendrá que resurgir de sus cenizas para proteger lo que más quiere.
El segundo puesto fue para “Pain & Gain”, la cinta de Michael Bay con Mark Wahlberg, Dwayne Johnson y Anthony Mackie, que ingresó 7,6 millones de dólares.
La historia, basada en hechos reales, trata sobre unos culturistas que deciden secuestrar a un millonario y cometer un fraude que les hará ganar dinero de forma rápida.
El tercer lugar lo ostenta “42?, la biografía sobre el jugador de béisbol Jackie Robinson, con 6,2 millones de dólares.
La cinta dirigida por Brian Helgeland y con Harrison Ford en un papel secundario narra el acoso de compañeros de profesión y la presión de los medios de comunicación a los que tuvo que hacer frente Robinson para convertirse en el primer jugador negro que consiguió entrar en las Grandes Ligas.
La película de ciencia ficción “Oblivion”, de Joseph Kosinski, ocupó la cuarta posición con 5,8 millones.
La cinta lleva al espectador a una Tierra postapocalíptica donde el héroe (Tom Cruise) afronta un viaje de redención y descubrimiento en su lucha por salvar a la humanidad tras una guerra atómica contra hordas alienígenas.
El quinto puesto fue para la comedia familiar de animación “The Croods”, con 4,2 millones de dólares.
La película propone una aventura en 3D sobre la primera familia prehistórica que existió en la Tierra y el viaje en el que se embarcan sus miembros para emprender una nueva vida cuando la cueva en la que vivían queda destruida.
EFE
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jueves, 2 de mayo de 2013

El museo Van Gogh revela los secretos del oficio del artista.

El museo Van Gogh revela los secretos del oficio del artista
 ‘Los girasoles’, una de las obras más conocidos de Van Gogh Oficina de Turismo de Holanda
Amsterdam (EFE).- Los secretos de la pintura del holandés Vincent van Gogh (1853-1890) se ponen al descubierto a partir de hoy en una exposición con la que el museo que lleva el nombre del artista ha reabierto tras una renovación y coincidiendo con el 160 aniversario del nacimiento del autor de Los Girasoles.
Mediante unas 200 obras, la muestra Van Gogh en su taller permite al público mirar en el lugar de trabajo del artista para descubrir cómo aprendió su oficio, qué técnicas de color y qué materiales usaba o cómo concebía sus cuadros.
Los mitos atribuidos al artista, del que se dice que era un genio espontáneo y una persona aislada, se rompen con una muestra que es fruto de diez años de investigación de la versátil obra de Los comedores de Patatas.
“Van Gogh era un artista que trabajó muy duro para llegar a serlo y no era esa especie de genio instantáneo que nos hemos creído”, dijo el director gerente de la pinacoteca Rik van Koesveld en la presentación hoy de la muestra.
“Tampoco era un hombre aislado profesionalmente, y aunque no tenía capacidad para establecer relaciones sociales, sí interactuaba con otros profesionales”, añadió el director.
Los expertos del museo, que celebra 40 años de su creación, mantienen que al artista, especialista en los contrastes de colores, le gustaba experimentar, trabajaba a destajo -produjo 800 cuadros y 1.000 dibujos en diez años- y le costó aprender a dibujar y a dominar la perspectiva.
Van Gogh recurría a marcos de perspectiva para mejorar las proporciones y la profundidad de sus composiciones, así como a retículas para transformar dibujos en pinturas, como se desprende de algunas de sus cartas a su hermano Theo.
Otras revelaciones indican que el pintor holandés pintaba a menudo sobre sus lienzos, que frecuentemente le escaseaban por falta de recursos, llegando en ocasiones a pintar hasta cuatro veces sobre el mismo soporte o sobre la parte trasera del mismo.
“Estamos muy contentos de poder mostrar cuadros pintados en el reverso, lo que hace al museo más interactivo”, apuntó Koesveld, quien también señaló que la muestra incluye además tubos de pintura, libretas originales con bocetos y la única paleta del pintor que todavía se conserva, la cual proviene del museo de Orsay de París.
Para analizar los lienzos del artista y el tipo de pigmentación de sus colores, los investigadores han usado tecnologías como rayos X y técnicas de laboratorio del taller científico de la petrolera Shell que han permitido estudiar la composición de las pinturas usadas por Van Gogh.
Esas técnicas de investigación, que se reproducen a través de pantallas táctiles en la muestra, han permitido ver restos de hojas o granos de arena que se adherían a la pintura del artista cuando trabajaba en el exterior, así como trazos de letras impresas provenientes de los diarios con los que tapaba sus cuadros.
La exhibición también incluye préstamos “únicos” como Los Girasoles de la National Gallery de Londres, que podrá contemplarse junto a la misma versión del cuadro en propiedad del museo Van Gogh.
También La Habitación, propiedad del Instituto de Arte de Chicago, se compara con el lienzo del mismo nombre incluido en la colección permanente del museo de Amsterdam.
El museo Rodin de París cederá a partir de septiembre el Retrato de Pere Tanguy, que no había sido expuesto en Amsterdam desde 1930 y que según la pinacoteca, pudiera ser la última vez que sea trasladado debido a su frágil estado.
El Van Gogh reabre hoy sus puertas tras una renovación que ha durado siete meses y durante la cual se han cambiado los sistemas de ventilación y de aislamiento, se han pintado las paredes y cambiado los techos.
Durante la rehabilitación de la pinacoteca, que se ha realizado con financiación pública dentro del tiempo previsto, las principales obras de Van Vogh fueron trasladadas temporalmente al museo Hermitage de Amsterdam, atrayendo la muestra a 665.000 visitantes.
El museo planea cerrar de nuevo otros siete meses en 2014 para poner en práctica otro proyecto de transformación con el que quiere dotarse de una nueva entrada diseñada por el arquitecto japonés Kisho Kurokawa, y con la que pretende mejorar los accesos a las dos alas de exposiciones.

La historia del rapero coreano Psy, inmortalizada en un cómic.


La historia del rapero coreano Psy, inmortalizada en un cómic  El surcoreano PSY interpreta su Gangnam Style, celebérrima gracias a YouTube, en directo en un show televisivo. Gtres
(Reuters) – La historia del ascenso a la fama mundial del rapero surcoreano Psy con su megahit Gangnam Style ha sido inmortalizada ahora a todo color y con unos apropiados toques dramáticos en un cómic.
Fame:Psy, que salió a la venta en Estados Unidos y Corea del Sur el miércoles, se centra fundamentalmente en la creación de Gangnam Style, que catapultó a la fama mundial al cantante habitualmente ataviado con gafas de sol y chaquetas chillonas, convirtiéndose en la canción más popular de la historia en YouTube con más de 1.500 millones de visitas.
“¿Ha caído del cielo? Ha emergido de la tierra?” comienza el cómic, con unos dibujos que muestran a Psy – con la ropa que le hizo famoso en Gangnam Style y con poses de su famoso baile “Horse Riding Dance” – descendiendo del cielo y brotando de la tierra.
“Era el final del verano, 2012, cuando un rapero asiático poco conocido colgó su vídeo musical en YouTube. Explotó en popularidad”, continúa el cuento de 26 páginas, publicado por Bluewater Productions en EEUU y la firma surcoreana “able”.
Con una prosa similar el cómic repasa la década de carrera musical de Psy en Corea antes del Gangnam, el origen del vídeo y el baile, la fama que le siguió, e incluye escenas de un Psy encantado enseñando la coreografía al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y actuando ante el presidente de EEUU Barack Obama.
El cómic, que incluye partes menos felices del pasado del cantante como sus cargos por posesión de marihuana en 2002, incluye una guía que muestra a los lectores cómo bailar como él. Finaliza con el lanzamiento de su segundo vídeo, Gentleman, el mes pasado. Éste ha obtenido ya 260 millones de visitas en YouTube tras batir el récord anterior de visita en un día para una canción.

Las incurables cicatrices de la tragedia Utøya


Las incurables cicatrices de la tragedia UtøyaRetrato del proyecto ‘Un día en la Historia’ de una superviviente de la masacre de Utoya Andrea Gjestvang – EFE
Las incurables cicatrices de la tragedia Utøya Retrato del proyecto ‘Un día en la Historia’ de una superviviente de la masacre de Utoya Andrea Gjestvang – EFE
Barcelona/Londres. (Redacción/EFE).- El proyecto Un día en la historia de la fotógrafa noruega Andrea Gjestvang ha dado la vuelta al mundo después que la semana pasada ganara el Liris d’Or de los Sony World Photography Awards, que valoraron “la inmensa sensibilidad y honestidad” con la que muestra como jóvenes supervivientes de la tragedia de Utøya, en Noruega, conviven con el recuerdo y las consecuencias de la tragedia.
Gjestvang ha elaborado una serie de emotivos retratos en los que retrata a los jóvenes en escenas cotidianas que translucen el dolor imborrable que les dejó aquella mañana de julio de 2011.
“Han vuelto a su vida cotidiana. Van a la escuela, salen con amigos y se enamoran. Se acuestan en su cama cada noche y se miran en el espejo cada mañana. Pero algo ha cambiado. Los jóvenes supervivientes  tendrán que seguir viviendo con unas cicatrices -tanto visibles como mentales- que en muchos casos no curará nunca”, explica la fotógrafa en su web.
Dos españoles premiados
Los fotógrafos españoles Daniel Duart y Edurne Aguinaga también fueron galardonados en los premios de fotografía Sony en Londres, donde lograron la segunda posición en la categoría de viajes y tercera en arte conceptual, respectivamente.
La edición de este año del Sony World Photography Award, uno de los premios de fotografía más codiciados del mundo, reunió una selección de “los mejores trabajos contemporáneos de 2012″, a los que optaron aspirantes de 170 nacionalidades.
Entre las 25 categorías Daniel Duart, fotógrafo valenciano freelance, quedó en segunda posición por su imagen de una niña desde un taxi en Marrakech, y Edurne Aguinaga, originaria de San Sebastián, obtuvo la tercera plaza en la categoría “conceptual” con su juego de perspectivas Lie Down.
“El proyecto comenzó en febrero como parte del trabajo final para acabar el curso que estaba haciendo”, explicó a Efe Aguinaga, de 31 años, en Londres, donde reside desde hace ocho años.
Las buenas críticas que obtuvo tras exponer sus fotografías le animaron a presentarse al Sony, su primera intentona en el mundo de los premios internacionales.
Muchas más veces lo ha intentado Duart, de 38 años, que reconoce que tiene archivadas en su ordenador las 200 solicitudes que ha enviado desde que hace más de una década entró en activo, un tiempo en el que ha acumulado premios que le ayudan a “seguir trabajando”.
“Los fotógrafos siempre estamos presentándonos a premios. No es que sea mucho dinero el que recibo con este, pero es bastante difusión la que obtengo a cambio”, explicó.
Duart quiere terminar el ambicioso proyecto que, aún a medias, ya le ha llevado a la segunda plaza de la categoría de viajes: fotos desde un taxi en una ciudad distinta por cada continente, de la que ya tiene Nueva York, París y Marrakech, mientras Asia y Oceanía esperan a que reúna los fondos necesarios.
“La idea surgió en Nueva York, allí la gente es muy reacia a que le hagan fotos, te miran raro, así que decidí coger un taxi y recorrerme la ciudad con él haciendo fotos. Me lleva dos o tres horas por cada ciudad”, afirmó.
Edurne Aguinaga también tuvo que esquivar a la gente para poder disparar el obturador en Londres, donde se acercaba a los rascacielos para pegar en la fachada objetos con velcro bajo la atenta mirada de los guardias de seguridad del edificio.
“En algunos sitios eran majos y en otros se volvían locos. Ha habido que correr alguna vez un poco”, recordó entre risas.
Ambos coinciden en que el reconocimiento puede abrirles puertas cuando sus nombres empiecen a sonar en algunos despachos; Duart colabora con medios extranjeros en España, mientras Aguinaga espera encontrar alguna galería en la que exponer su trabajo.
Las categorías en las que han sido premiados no son su especialidad ya que Aguinaga ha trabajado en desnudos y abstracto y Duart se define como “un fotógrafo documental”.
Las fotografías de las 25 categorías premiadas en el Sony se mostrarán al público en una exposición en el Somerset House londinense desde el 26 de abril al 12 de mayo.