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martes, 3 de septiembre de 2013

Pascual el loco está vivo.


Hoy estuve en el Hospital Siquiátrico de Cienfuegos y en efecto PASCUAL ESTÁ VIVITO Y COLEANDO, un poquito más viejo...bueno estamos "creciditos" quienes le conocimos hace unos años. Tuve el tino de no decirle que muchos le hacían muerto, pero de alguna manera aquí le va un saludo a todos los cienfuegueros de cuba y el mundo, a quienes le conocimos y lo consideramos un personaje en la más linda de las ciudades cubanas. Espero que lo disfruten.
                                                                                                             Boris L. Garcia Cuartero

Así puso Boris en su muro de Facebook... debo reconocer que medio que me encabroné. El Boris tiene la virtud de sacarme de paso. Una noticia como esa, un palo periodístico como ese, y el Boris "lo soltaba" así como así...  Na´ el Boris no puede ser tan tonto - me dije - y a pesar que le eché un pleito en su propio muro de Facebook, enseguida mi cabeza, algo más fría, se puso a razonar. Entonces fue que salió esta "nota de la redacción"

El equipo de cienfuegoshoy.com, sospecha que Boris L. Garcia Cuartero, está cocinando entre manos un trabajo periodístico toletú sobre el loco Pascual. Así que les rogamos se mantengan al tanto.... 

Olfato de periodista que tiene uno. El Boris, minutos después sacaba "el muerto" del congelador.

He aquí el texto y las fotos que subió a su blog kuentasklaras.wordpress.com.


Pascual sigue vivo

Por Boris L. García Cuartero

Larga vida para nuestro ilustre loco, el más cuerdo de los cienfuegueros, como ya dije una vez. Y así lo podemos asegurar quienes le conocemos bien, quienes conversamos con Pascual cuando todavía caminaba por las calles de nuestra ciudad y tenía un gesto de cariño, un gesto amable para todo aquel que se le acercaba; en reciprocidad, siempre recibió el respeto de todos y hasta la admiración por su prodigiosa memoria.


Pascual está vivito y coleando, lo pude comprobar en el Hospital Siquiátrico de Cienfuegos, donde es el más ilustre de los ingresados en esa institución, donde se le quiere y cuida. Unos minutos antes de salir de pase -no pregunté a dónde, ni si tiene familia- pude conversar con el Pascua, el loco más cuerdo de los orates cienfuegueros. Larga vida para Pascual.
 


Y aquí el video!!!




lunes, 24 de junio de 2013

La Orquesta Aragón: la Charanga eterna. Por Miguel Ángel Céspedes para Cienfuegos Hoy.

LA ORQUESTA ARAGON (EN ESTA FOTO CON BENNY MORE) "LA CHARANGA ETERNA"
Ha sido la nave insignia de la flota musical cubana. Fundada por Orestes Aragón Cantero, en la ciudad de Cienfuegos, Cuba, el 30 de septiembre de 1939, con más de 60 años de existencia representa a las charangas variantes de las orquestas típicas del siglo XIX.

En el tiempo del Cha-cha-chá se adueñó de ese ritmo y al tener una audiencia mayor se trasladó a la Habana.

Algunos de los que integraron la orquesta.

Richard Egües, entra en 1954 reemplazando a José Lozano. Dagoberto González, Alejandro Tomás Valdez, Lázaro González, Orlando Pérez, Pepe Palma, Pepe Olmos, Rafaél “Felo” Bacallao, Rafaél Lay, quien tocaba en la orquesta desde los trece años de edad y pasa a dirigirla en 1945 cuando enferma su director y fundador.

  "SI TU OYES UN SON SABROSON, PONLE EL CUÑO QUE ES LA ARAGON"

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RITMICA DEL 39 - ORQUESTA ARAGÓN - LA CHARANGA ETERNA.

La orquesta es considerada una identidad de la música tradicional y popular cubana, intérprete de géneros populares bailables. Reconocida como “La Madre de las Charangas” y “La Charanga Eterna”. Sus ritmos de Son, Danzón y Cha, Cha, Chá, han recorrido el mundo entero entregando buena música a los amantes de los géneros bailables.

Desde los años 50 se introdujeron nuevas sonoridades sin perder su sello y han fusionado con otros géneros como el reguetón. Es una orquesta con fuerte identidad, que se encuentra en constante cambio sin traicionar a sus raíces. Su fórmula para mantenerse en la preferencia por tantos años es la constante evolución.
Ritmos como el bolero, cha-cha-chá, danzón y el rítmico 'son' cubano han sido fusionados por la Orquesta Aragón con otras tendencias como la salsa, el rap, el reggae y hasta el rock con el acompañamiento del güiro, la flauta, el bajo, piano y violonchelo.

En setenta años ha interpretado éxitos como "El Bodeguero", "El cerquillo", "Cachita", "Pare Cochero", "Guajira con tumba´o", "Tres lindas cubanas" y "quiéreme siempre", por mencionar algunos. Entre flautas y violines, La Aragón ha registrado voces como las de Benny Moré, Pérez Prado, Chapotín y muchos más.
Fue fundada en l939 con formato de charanga francesa, por Orestes Aragón en su natal ciudad de Cienfuegos. Años más tarde la Aragón se radicó en La Habana, para establecerse durante décadas en la cima entre las orquestas de su tipo en Cuba. En 1948 su creador cedió la batuta al también cienfueguero y entonces joven maestro, violinista y cantante Rafael Lay Apezteguía (1927-1982). Fallecido en un accidente de tránsito en plena madurez de su carrera artística, el hombre que condujo a la agrupación a merecer el calificativo de Charanga eterna, ha sido sucedido hasta nuestros días por el violinista como él, Rafael Lay hijo.

La orquesta Aragón ha hecho música desde hace más de 60 años, donde la charanga y el son cubano, han definido este género con éxitos como 'Quiéreme Siempre' o 'Sabor a Mi', y sigue haciendo bailar a miles de seguidores alrededor del mundo.

La Orquesta Aragón es una institución de la música cubana desde los años 50, cuando con son cubana, chachachá y su particular estilo de charanga se robaron el corazón de los melómanos y los bailarines.
La ARAGÓN ha dejado registrados más de 160 discos y su repertorio supera los 650 títulos, La orquesta Aragón, fue escogida como La Orquesta del Siglo XX en Cuba. Le fue otorgada la medalla Pablo Picasso de la UNESCO y se le tituló Patrimonio de la Humanidad. Sus producciones discográficas fueron nominadas a Premio Grammy 2002, 2003 y 2005 en EUA y se encuentra en el Hall de la Fama de la Salsa de New York.

Fuente: Músicos de Cuba Facebook. Música Cubana Mac, Orquestas Cubanas.

Miguel Ángel Céspedes.

martes, 18 de junio de 2013

Pablo Arrechavaleta Farres: un hombre de azúcar.

tomada del 5 de Septiembre
Cuando escucha la sirena de la fábrica de azúcar, Pablo sabe cómo anda la molienda. Los más de50 años dedicados a la zafra lo han hecho un conocedor de esos asuntos. Criado desde pequeño en el ingenio, el olor y sabor de la caña forman parte de su vida.
Natural del municipio de Corralillo, en Villa Clara, su familia vivía a dos kilómetros del antiguo "Ramona", hoy antiguo "Ramona", hoy "Quintín Banderas". Allí sintió por primera vez, el aroma de la gramínea convertida en azúcar.

"Teníamos una finca cerca del central. Mis padres trabajaban en el campo, pero también lo hacían en la industria, porque era la única forma de ganarse la vida.

"Cuando cumplí 18 años comencé a laborar allí, junto a mis hermanos. En los inicios fui peón del batey y realicé luego varias labores en el basculador, los hornos, los molinos. Hice de todo, no porque quisiera, sino porque hacía falta. Solo me faltó cortar caña".
"En esa época no era fácil. En el capitalismo había que trabajar donde te pusieran, ¡y aprender de todo!, porque si no te sustituían enseguida. En aquel tiempo el vago no tenía chance", agregaArrechavaleta.

Así comenzarían sus labores en varios centrales de Las Villas.
"Estuve en el desaparecido 'Escambray', en la localidad de Agabama, en el municipio de Fomento; y en uno ubicado en Trinidad, cuyo nombre no recuerdo, ambos en Sancti Spíritus".

Sin embargo, fue en el "Elpidio Gómez", de Palmira, donde transcurrió la mayor parte de su existencia.

"Me mandaron a trabajar para acá en 1956 y aquí me quedé. Desempeñé también varias faenas hasta que me convertí en el administrador del central, función que llevé a cabo mientras los años me lo permitieron y de la cual aprendí mucho.
"Fue tanta la impronta que una parte de mis hijos trabaja en este ingenio", confiesa orgulloso.

De su paso por los centrales cubanos, antes del triunfo de la Revolución, Pablo recuerda al líder sindical azucarero Jesús Menéndez.

"Cuando lo conocí yo era un jovencito y trabajaba todavía en el 'Ramona'. Menéndez era una gran persona, ¡no había quién le hiciera un cuento!
"Hablaba con todos sin importarle la procedencia o el trabajo que realizaban. Lo mismo conversaba con un cortador de caña que con quien araba la tierra. Era un hombre muy sincero y noble", reconoce Arrechavaleta.

A pesar de la ceguera y sus más de ocho décadas, Pablo se mantiene al corriente de la situación de la zafra azucarera cada año, tema del cual aún no pierde la lucidez.

"Todavía quedan muchos ingenios que pueden reincorporarse a la molienda, otros lo están haciendo bien, y algunos solo son verdaderos cacharros. Una gran zafra depende de una buena siembra y un oportuno y correcto corte de caña, y por supuesto, del empeño que le pongan los obreros.

"El que no vive de la caña ni tenga confianza en ella, no podrá tener una buena zafra".
Pablo prefiere todo lo relacionado con la molienda, vive para ese proceso, que cada día le endulza la vida.

"De la zafra me gusta todo, no puedo escoger. Para mí un ingenio constituye una belleza que todos deben conocer. Es necesario ayudar y hacer de todo para entenderlo bien. Pero, desgraciadamente, algunos trabajadores de los centrales desconocen cómo funcionan realmente, sus secretos...

"Cuando eres capaz de descubrir hasta lo más mínimo de la industria azucarera, con solo escuchar y echar un vistazo, sabes dónde está la rotura".
Aunque el paso inevitable de los años le hizo separarse de las labores del central, Pablo asegura que su ceguera actual no le impedirá volver al "Elpidio Gómez" cuando este comience la molienda, pues está inactivo desde hace cinco años.
"Cuando vuelva a moler, hay que llevarme aunque sea en una carretilla", asegura Pablo, quien es, definitivamente, un hombre de azúcar.

tomado del 5 de Septiembre escrito por Glenda Boza Ibarra

viernes, 14 de junio de 2013

Se crea banda de Rock inspirada en la leyenda de Yasiel Puig.

por Roberto A. Lamelo

¿ Qué cual es el último logro de Yasiel Puig? Pues nada más y nada menos que ser la inspiración para una nueva banda de Rock. ¿El nombre del Grupo? Puig Destroyer.

¡Increible! Apenas 10 juegos en Grandes Ligas, y el novato Yasiel Puig de nuestra provincia de Cienfuegos quien ahora juega con Los Angeles Dodgers, ha inspirado a un Grupo de Rock a cambiar su nombre. Se llamaban Thrice y ahora se llamarán Puig Destroyer. 

Al nuestro no le ha bastado nada y le ha sobrado de todo. Desde su famosa frase en la bronca de: "YO SOY CUBANO" - me quito el sombrero ante esta frase de genuina cubanía - hasta acaparar infinidad de apodos, fabricación de miles de camisetas y superar todas las ventas de mercancías del Club y ahora esto: una nueva banda de rock.

Riley Breckenridge, batería en la banda de hard rock Thrice - es el más famoso de sus integrantes -, ha anunciado que está empezando un proyecto paralelo "beisbolero grindcore" al cual le está llamando Puig Destroyer. El nuevo grupo también incluye a Mike Minnick (de Curl Up & Die), además de Ian Miller y Jon Howell (de Kowloon Walled City).

Breckenridge ha anunciado ya la creación de una partitura llamada la "Batalla de Los Ángeles"

En un post en su sitio web, que anuncia la banda, Breckenridge escribió:

Tenemos que hacer el seguimiento básico para nuestro primer EP, y debemos tener una pista de EP bastante pronto. Por favor, permanezca atento a las actualizaciones / melodías. Los roughs que he escuchado son ridículamente increíble y divertido y crudo como el infierno. Un poco como Yasiel Puig.

Todavía estamos esperando la palabra del primer niño nacido en Los Ángeles llamado Puig. Si Yasiel sigue impresionando, es probable que tenga un vino Puig Puig y una hamburguesa para el final de la temporada, así como una aplicación para el iPhone "Pweeeeeeeeeg" chillando


miércoles, 8 de mayo de 2013

Nene Méndez, el Alcalde Obrero de Cienfuegos. Conoce tu historia cienfueguero.


Monumento dedicado a Justo Ceferino Antonio Méndez Aguirre en el Paseo del Prado cienfueguero Monumento dedicado a Justo Ceferino Antonio Méndez Aguirre en el Paseo del Prado cienfuegueroFoto: Archivo
¿Cuántos cienfuegueros de hoy conocen la razón de existencia del monumento que se alza en medio del Paseo del Prado, justo donde debía cruzar la calle de Santa Clara? Frente al teatro Luisa, por más señas. ¿Han escuchado los bomberos de la actualidad acerca de los desfiles que ese cuerpo realizaba todos los años el 11 de abril ante el busto que corona el obelisco?

Justo Ceferino Antonio Méndez Aguirre era el nombre del homenajeado en mármol, pero desde muy pequeño la familia le había acortado el apelativo hasta dejarlo en Nene simplemente y así lo conocieron los cienfuegueros de su época. Luego las crónicas del momento lo identificarían como el Alcalde Obrero, a pesar de que su paso por la jefatura del gobierno municipal apenas sumó 111 días y su cuna no fue precisamente de paja.

El viernes 11 de abril de 1913 estaba por finalizar, ya el reloj de la Catedral había marcado las diez y cuarto de la noche, cuando el primer edil salió de la casona familiar, en la esquina noreste de Santa Clara y Bouyón. A esa hora ya debía estar en la cama después de una jornada durante la cual visitó el central Juraguá, al otro lado de la bahía. Pero su hermano mayor, Alfredo, el médicomás mentado de la ciudad, tuvo una guardia de última hora en la Casa de Socorros y le dejó el encargo de buscar a su esposa María Amalia al término de la función del teatro Terry.

A cumplir la encomienda familiar se encaminaba Nene Méndez, por la acera derecha de la calle deBouyón rumbo al parque, cuando llegó a la esquina con Argüelles y fue interceptado porDomingo Campos, un ex policía municipal cesanteado por el alcalde. La suerte estaba echada, ante la negativa del político de atender en plena calle y a deshora la súplica del polizonte desempleado, Campos zanjó el asunto con cuatro balazos de Colt 32, disparados muy cerca de la anatomía de la víctima. A Ceferino las últimas fuerzas solo le alcanzaron para cruzar Argüelles y pronunciar su frase postrera en el recibidor de la farmacia de los hermanos Juan y Pepe Mazarredo. “Gallardo, me han matado”, le dijo al policía de ronda que acababa de entrar al local.

En la Casa de Socorros el doctor Alfredo Méndez comprobó que un par de inyecciones de cafeína en vena no fueron capaces de obrar el milagro. Le cerró los ojos al hermano y dispuso los detalles del velatorio en el número 153 de la calle de Santa Clara.

Nene no pudo celebrar su cumpleaños 41, que hubiera tenido lugar el 6 de septiembre. Además del cargo público para el cual había sido elegido el 2 de noviembre anterior, eraempresario del tren de lanchas de la firma Patricio Castaño, Méndez y compañía, que explotaba el tráfico marítimo en el interior de la bahía.
Las notas necrológicas en los periódicos reseñaban su condición de fundador del Cuerpo de Bomberos de Cienfuegos y miembro de la Sociedad Liceo, entre otros apuntes de su vida social.

Por la posición de la familia Nene Méndez, pudo haber accedido a la educación superior. Su hermano Alfredo sacó el título de doctor en Medicina y Cirugía en la Universidad de La Habana, en 1895. Pero el futuro alcalde probó suerte fuera de las aulas y casi adolescente entró como aprendiz en la fundición de Carlos Castillo. Luego reemplazó al padre al frente de los negocios navieros de la familia.

El 2 de octubre de 1908, cuando los estadounidenses preparaban condiciones para finalizar el segundo período de intervención militar en la Isla, tuvieron lugar elecciones municipales, en las cuales Ceferino Méndez obtuvo un curul de concejal en el Ayuntamiento, especie de parlamento en miniatura que llegaría a presidir en su momento.
En una carrera de servidor público que no alcanzó siquiera un quinquenio, Nene Méndez destacó por sus desvelos a favor del mejoramiento de su ciudad natal. Bajo su mandato, el acueducto del Hanabanilla empezó a surtir de agua a Cienfuegos, y el paseo principal comenzaba a tomar la forma del Prado, que sí todos conocemos hoy, sin importar sus sucesivos bautizos.

EL MONUMENTO

A las 11 de la mañana del miércoles 23 de abril de 1919, en medio de las celebraciones del Primer Centenario de la fundación de Fernandina de Jagua, fue el momento ideal para poner la primera piedra del monumento a Ceferino Méndez, en el paseo que los cienfuegueros comenzaron a nombrar con su apellido al poco tiempo de la tragedia.
Especie de Vía Apia criolla que en su génesis de polvo y lodo colonial fue Paseo de Vives, de la Independencia tras el advenimiento de la República, y del Prado para siempre.

Donde la avenida madre corta a la calle de Santa Clara, justo 600 varas al Este del hogar de los Méndez Aguirre, crecerían hasta una altura de 4,80 metros los mármoles esculpidos por el artista Alfonso Losa Garrido. Un busto del primer alcalde asesinado en Cienfuegos, que no sería el único, remata el conjunto, en cuyos flancos el autor esculpió par de bajorrelieves, referentes al joven Nene, obrero en una fragua, y al comerciante don Ceferino, líder del tráfico naval en el seno de la bahía de Jagua.

Aunque en la frontal del monumento puede leerse la inscripción "Cienfuegos agradecido Año MCMXIX (1919)" lo cierto es que la inauguración de la pieza conmemorativa de Nene Méndez tuvo lugar el 8 de diciembre de 1921, en ocasión de las fiestas patronales de la Purísima.

Desde la casa de gobierno partió a las ocho de la mañana el desfile de homenaje, encabezado por los Bomberos, los Boy Scouts, la Banda Municipal de Conciertos y el Ayuntamiento en pleno. Los panegíricos a la memoria del Alcalde Obrero estuvieron a cargo del joven tribuno local Pedro "Fileno" López Dorticós, recién graduado en leyes por la Universidad de La Habana que ya hacía honor al apelativo de "El ruiseñor cienfueguero", y el doctor Carlos T. Trujillo, teniente coronel de la Sanidad mambisa.

por 

lunes, 29 de abril de 2013

Ciro, ¡¿quién dijo que todo está perdido?!


Ciro Godoy Santos, trabajador de Comunales en el municipio de Abreus, provincia de Cienfuegos
 Ciro Godoy Santos, trabajador de Comunales en el municipio de Abreus, provincia de Cienfuegos Foto: Dorado
Para Ciro Godoy Santos, trabajador de Comunales en el municipio de Abreus,Cienfuegos, ese día parecía ser igual a otros tantos en su diaria labor como barrendero. Con la responsabilidad que lo caracteriza, haciéndose acompañar por el escobillón, la pala y el carrito donde echa la basura, cumplía esa mañana la tarea de limpiar las calles.
En eso estaba cuando vio, confundida entre los desperdicios, una cartera. Sin inmutarse la tomó entre sus manos, le retiró el polvo que la enmascaraba y, una vez concluida su jornada laboral, regresó a casa, como de costumbre. Procedió allí a revisar su contenido: un pasaporte, pasaje de avión y… ¡900 dólares americanos! que alguien había perdido.
Con la cartera aún en su poder reveló el hallazgo a su madre y a la esposa. Estas imaginaron el desespero del dueño y, sin titubear, apoyaron la decisión de Ciro: devolverla.
Necesidades resueltas en su humilde hogar -de haberse apropiado del dinero- quedaron subordinadas a la satisfacción moral de entregar dichos valores a su propietario.
Los familiares de quien recuperó sus pertenencias gracias a la honradez de Ciro, confiesan estar profundamente agradecidos por tan encomiable gesto, algo que nunca olvidarán. En tanto compensación, le regalaron 100 dólares.
Cuando actitudes decorosas similares a la descrita suscitan críticas de quienes no son capaces de imitarlas, cuando los valores más enaltecedores parecieran cosas del pasado y el egoísmo amenaza con suplantar la solidaridad, personas como este hombre nos recuerdan la letra de esa canción hermosa de Fito Páez: “¿Quién dijo que todo está perdido? / yo vengo a ofrecer mi corazón…”.

Arrestado el pelotero cubano Yassiel Puig.


por Roberto A. 

La prensa es del carajo. Las leyes son del carajo y la gente….la gente es del carajo también.
Amilkar me mandó la noticia y yo rápidamente halé el bejuco (teléfono) y me enteré que la cosa no era como parecía.

Es cierto que Puig fue arrestado, Yassiel Puig, quien sin dudas enorgullece nuestro Cienfuegos querido, fue detenido en la noche del domingo y todo porque… caballero hay que entender al ser humano.

Es del carajo, a veces, encontrar un puto parking en este país en ciertos lugares. “Imagínate Robert, él todavía no está práctico en eso de manejar y el policía se atravesó… tú sabes…” expresó mi amigo desde el otro lado de la línea, con esa manera propia que tenemos los cubanos de justificarlo todo pero…y si fuera cierto? Hay que darle un poco de margen de credibilidad a ciertas fuentes porque ya conozco, lo hemos visto, de ciertas rigurosidades extremas en ciertos casos, contra determinadas personas, pero no puedo juzgar sin conocer, solo expreso que quizás hay un tal vez.

De todas formas Yasiel, aquí es necesario manejar con seguro así que por esta vez prefiero creerle un poco también a quienes te arrestaron. Espero sinceramente que nos hagas orgullosos con tu talento y no con actitudes humanas como estas.. Es de humanos errar. Es de sabios aprender la lección.

miércoles, 17 de abril de 2013

ESTE PUEBLO ES MUY SENCILLO.


Hace unos años, mientras estudiaba en la Universidad, hice un trabajo para la asignatura de Cultura Cubana, aplicado al poblado de Palmira. Como ya todos los temas culturales comunes a la localidad son conocidos, léase brujería, Obbá Kosó, Aggó Ilé y cuanto término afrocubano quepa aquí, decidí investigar sobre personajes populares que no fueran tan populares.

Las entrevistas comenzaron por casa, por supuesto, aplico de vez en cuando la “ley del menor esfuerzo” e intento no irme del marco familiar, porque caminar bajo el sol haciendo entrevistas no es de mis mayores logros, pero cuando escuché a mi madre hacerme esta historia, créanme que no me quedó otro remedio que tocar de puerta en puerta hasta conocer la verdad absoluta.

Había en Palmira, en la década del 50 del siglo pasado, un personaje llamado por el pueblo “César el Loco”,  y de apellidos Pedraja Pérez. Este  hombre pasó la mayor parte de su tiempo en Mazorra y cuando se escapaba llegaba a Palmira haciendo de las suyas, era todo un plan de trabajo para el cuerpo de policías de la época, que lo encerraba hasta que regresaban a buscarlo.

He aquí la anécdota. Los palmireños que conocen su pueblo de toda la vida, (los que no que se enteren ahora), recuerdan que en el actual Restaurante “Colonial” había una estación de policías. Los edificios de esa ala del parque se comunicaban entre sí por los patios traseros, así que un buen día a César lo metieron preso por escaparse de Mazorra y él, que tenía todo un doctorado en eso de las escapadas, se volvió a fugar de la estación y a hurtadillas por los patios fue a parar a la torre del campanario de la iglesia.

Allí comenzó a repicar campanas, “pa los vivos y pa los muertos también”, dirigiéndose a los asistentes a un cortejo fúnebre que en ese preciso instante pasaba por el parque, el pueblo comenzó a aglomerarse a los pies de la iglesia por aquel insólito suceso, dejando al muerto seguir su camino. Lino Andrade, el policía de turno, quería que se lo tragara la tierra porque este loco ya lo tenía hasta el tuétano con sus chifladuras. 
Entre los asistentes de este espectáculo se encontraba Valentín Espejillo, otro loco palmireño, célebre por sus botellas y delirios callejeros, quien le gritaba horrores desde el parque aplaudiendo al tarado de la torre, porque encima se escapó desnudo de la cárcel y robó en su camino a la cima, algunas ropas para su recubrimiento.

Afortunadamente mi abuelo, Mongo Puerto, un poeta repentista desconocido para muchos pero inolvidable para mi, inmortalizó esta anécdota con una décima que les dejo a su consideración, porque abrevia mejor el hecho.

César, lleno de locura
repicaba las campanas
y se puso la sotana
de rezar el padre cura.
Una toalla en la cintura
se amarró de calzoncillo,
y Valentín Espejillo
desde el suelo le decía:
No te bajes todavía
que este pueblo es muy sencillo.

Y así es Palmira, sencillo y extravagante. Dicen los más atrevidos, que desde ese día comenzó a desquebrajarse la torre de la iglesia y es por eso que está apuntalada con raíles de línea, ¡¡¡claro!!! Eso es una exageración, pero no cuesta nada creerlo.

por Tamara Rodríguez Puerto

jueves, 21 de marzo de 2013

Camilo Vives, el productor que puso en pie los filmes más célebres del cine cubano

Estuvo a cargo de películas emblemáticas de la isla, como 'Lucía' o 'Fresa y chocolate'


Camilo Vives, productor cinematográfico cubano, en 2008. / JULIÁN PÉREZ (EFE)

Durante cuatro décadas el nombre de Camilo Vives estuvo asociado al cine cubano de más puntería y a sus películas emblemáticas, desde Lucía, de Humberto Solas, en los años sesenta, a Fresa y Chocolate, de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, en los noventa, o Suite Habana, de Fernando Pérez, en la pasada década. Estuvo, además, al frente de la mayoría de las coproducciones realizadas con España y otros países de Europa y América Latina tras la desintegración del bloque socialista, cuando las finanzas de la industria del cine cubano se vinieron abajo y la producción de películas cayó de diez al año a una o dos, si acaso.

Vives fue, sin duda, el gran productor del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), la institución que impulsó el cine en la isla tras el triunfo de la revolución y favoreció la integración de los cineastas de la región a través del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y la fundación del mismo nombre, creada en 1985 bajo el auspicio de García Márquez.

Su fallecimiento en La Habana, el pasado 13 de marzo, a la edad de 71 años, tuvo repercusión considerable en toda América Latina, pues Vives era uno de los representantes más conocidos del cine cubano. Su larga carrera le llevó a trabajar en más de 130 películas y series cinematográficas, incluyendo cintas principales de la obra de Gutiérrez Alea, como La última cena, las comedias más famosas de Tabío o las últimas de Solas, de contenido crítico hacia la realidad y el mundo oficial, como Barrio Cuba (2006) o Miel para Oshún (2001).

miércoles, 23 de enero de 2013

“Septeto cubano” con los Dodgers de Los Angeles


El prometedor jardinero de Cienfuegos, YASIEL PUIG, convertido en el pelotero cubano mejor pagado en las Grandes Ligas de Estados Unidos  -42 millones de dólares por siete temporadas-,  encabeza el grupo de siete compatriotas  reclutados hasta el momento  por la organización de los Dodgers de Los Angeles.

Puig, quien en estos momentos dirime la final de la liga profesional boricua con el conjunto de los Indios de Mayagüez, es una de las jóvenes figuras con potencial suficiente para imponerse en el mejor béisbol del mundo  y ya muchos esperamos su anhelado debut  en la venidera campaña con la novena californiana.

El muchacho de 22 años y oriundo del poblado de Palmira, perteneciente a la centro-sur provincia de Cienfuegos, bateó para excelente promedio de 330 en la serie cubana 2010-20211, despachó 17 jonrones e impulsó un total de 47 carreras.

En su periplo por las Ligas Menores de Estados Unidos en el 2012 compiló para 354 con el madero en 82 comparecencias al rectángulo de bateo, con 29 hits, de ellos dos dobles, tres triples y cinco cuadrangulares, trajo a 15 compañeros hacia el plato y exhibió slugging de 634, algo así como para demostrar su clase y que su debut en la Grande está al doblar de la esquina.



ALEX CASTELLANOS,  es otro de los nuestros que  ocupa un puesto entre los jardineros angelinos. Nacido en la ciudad de Miami en agosto de 1986, ya tiene experiencia con la novena mayor, pues en la temporada pasada jugó 16 partidos, no obstante promediar solamente para 174.

Sin embargo, jugó de maravillas en las Menores al  ligar para 328 en 94 desafíos, en los cuales conectó 113 inatrapables, 25 dobles,  17 vuelecercas  y empujó  52 carreras.

El lanzador zurdo PACO RODRÍGUEZ, también  hijo de la Ciudad del Sol, con solo 21 primaveras vencidas  e integrante del staff de pitcheo del sorprendente equipo de España que asistirá  al III Clásico Mundial, es sin dudas  un serpentinero con gran talento y futuro.

En el 2012 tiró solo 6 y dos tercios de innings, con un revés sin victorias en la Grande y terminó con efectividad de 1,35 promedio de carreras limpias, pero quizás para la justa que se avecina tenga mayores responsabilidades atiendiendo a su calidad y progresión.

Los otros cuatro cubanos incluidos en esta organización lo son el tirador zurdo guantanamero ONELKI GARCÍA, quien  luego de su lesión en uno de sus meniscos durante su periplo por la Liga Boricua, ya entrena satisfactoriamente en Arizona.

Otro siniestro, el avileño ALFREDO UNZUE, lesionado en estos momentos, y quien lanzó en cuatro choques en las Menores, espera igualmente hacer buenos números la venidera contienda en su afán de llegar al equipo grande.

SELME ANGULO, un receptor que vi jugar muchas veces en Cuba con el conjunto de Holguín, busca imponerse también en este tipo de béisbol. Es un buen  bateador  zurdo y posee condiciones, por lo que espero tenga mayores oportunidades de jugar en lo adelante en las Menores.

Por último les menciono al lanzador derecho de 22 años, RAYDEL SÁNCHEZ, quien en el 2012 triunfó en tres desafíos y perdió 8 con el equipo Great Lakes Loon (Class A) y terminó con 4,64 promedio de carreras limpias.

viernes, 18 de enero de 2013

Un cienfueguero por el mundo. Y un cuerpo crecido en la batalla.


Escrito por Liber Barrueta Martínez
Esta mañana alguien me escribió para saludarnos. "¿Cómo andan cienfuegueros?" Fui a la foto y me encuentro con uno de esos personajes, que en medio del más crudo de los tiempos, ese llamado Periodo Especial, nos motivaba con su figura a comernos los hierros; que nunca pasó, en mí, de ser más que un impulso.  A Carlos Gonzalez un abrazo desde Suecia. 

Yo era de esos que gustaba de meterme en el centro de las colas, disfrutaba especialmente en Santa Clara, ciudad donde fui a parar por los estudios, de alterar el orden en medio del desorden para terminar haciéndome de un buen puesto o negociando con el administrador del local, para entonces convertirme, junto a Pascual, el negro Fly y otros de la tropa, en los dueños absolutos del orden. Pasando de ser los desordenados, a los controladores, era un método infalible, que nos funcionaba en toda Santa Clara, pero en Cienfuegos no. 

Fue en una de esas colas, justamente en el antiguo Cajón de Cienfuegos, después Tropisur, donde en la batalla crucial por el batido, en medio de los empujones innecesarios, me topé de frente con Omar el de la Sierrita, Carlos Gonzalez y otro que ahora no recuerdo su nombre. "Oye aquí todo el mundo tiene su tique" Me dijo uno de ellos, no recuerdo cual, y yo tuve que hacerme de un trozo de cartón. 

Realmente, no por un problema de machismo o tal vez sí, soy enemigo de andar describiendo el cuerpo de los hombres, pero aquellos tipos eran tres piedras talladas en medidas perfectas y no se me impusieron con ninguna guapería, entre otras cosas, porque no les hizo falta, era imposible moverlos de sus sitios a menos que les diera con un palo. Después me dijeron que Omar era el rey de las pantorrillas, nadie tenía las piernas de Omar el de la Sierrita, y nadie bajaba más batido que aquella tropa que intentaba mantener esa figura en medio de tanta hambre, sí, hambre que era la que pasábamos todos. Con batido de plátano, con sopa de col, con arroz con col, con dulce de col y con lo que se encontrasen donde fuese, luchaban por mantenerse, y por lograr ese su sueño que era UNO. Alcanzar una figura perfecta en las medidas comiéndose los hierros. 

Hoy, por esas cosas del Facebook, me he vuelto a topar con Carlos, ahora vive en Argentina, tiene un Gym que está echando humo, se mantiene dándole a los metales, y les envía un saludo, un abrazo grande a todos los cienfuegueros de dentro y de fuera. 

Con su autorización, fotos de un cienfueguero más, de los tantos que andamos por el mundo. Carlos Gonzalez en su GYM  CHARLYSGYM




lunes, 14 de enero de 2013

Hoy, nuevamente te traemos un personaje de nosotros. Dime quién es?

Sólo podrás responder si lo conoces, pero si no lo conoces, creo que debes tomarte un paseo por la ciudad de Cienfuegos y preguntar por este señor. no te hace falta ni siquiera saber su nombre, lleva esta foto, y de seguro más de uno te dirá de quien se trata y dónde localizarlo. 

Aquí les dejo a otro cienfueguero de los bien conocidos. 


domingo, 6 de enero de 2013

En Rancho Luna, Vilches y yo, en el rescate del Italiano.

 (Escrito por Liber Yamil Barrueta Martínez)
Ocurrió hace ya algunos años, creo, si mal no recuerdo, fue por el 2004 en uno de mis viajes a Cienfuegos. Siempre que visito la Perla es tradición visitar la Playa de Rancho Luna, entre otras cosas porque a mis hijos y a mi esposa les encanta esa playa nuestra.

Ellos se bañaban sin quemarse recibiendo ese sol rico de diciembre que tanto gusta a los turistas, pero yo, como siempre ha dicho papá, soy alérgico al agua, y sólo me mojo cuando cumplo con el horario habitual del baño, protegido por cuatro paredes y con una temperatura que oscile entre los 34 y 36 grados. Sin embargo, aburrido en la orilla, decidí alquilar una bicicleta acuática, y fui con mi hermano al lugar donde las alquilaban cerca del hotel. 

Fue entonces cuando me vi rodeado de gente y de gritos. Había canadienses, rusos, alemanes y cubanos, siendo estos últimos los que gritaban desesperados. Pregunté que ocurría y entonces alguien me dijo que su yerno, un italiano, acompañado de un amigo cubano, se habían ido hacía mucho tiempo a bucear y que no regresaban, y que ellos temían que les hubiese ocurrido algo. “¿Pero dónde están?” Pregunté buscando con la mirada más allá del horizonte. “Ese es el problema, que ya ni se ven.” Me respondió el suegro, hecho un manojo de nervios, mientras la hija gritaba a sus espaldas alterando más el ambiente. “ ¡Pero están por ahí, y se van! ¡ La corriente se los lleva pa´fuera coño!” El hombre agarró una bicicleta acuática, se colocó un chaleco salvavidas en la espalda y lanzó tres en el interior del vehículo amarillo. “¿Quién me ayuda que yo no puedo pedalear solo?” Dijo sin recibir la respuesta de ningún lado. 

Mi hermano, que me conoce como si me hubiera parido, me puso la mano en el hombro y me susurró al oído. “Tú no, cualquiera menos tú.” Miré hacía la playa, donde mis hijos corrían por la arena mientras mi esposa conversaba con mi hermana, ellas no podían verme, ni siquiera se enteraban de lo que sucedía. De aquellos dos hombres que la corriente se llevaba mar afuera, el único dato que tenía era el de su nacionalidad y el parentesco de uno de ellos con el hombre desesperado, de tez blanca curtida por el sol, que pedía ayuda montado en la bicicleta acuática. “¡Qué alguien venga conmigo coño que mi yerno se jode!” Las miradas de todos se perdieron en el vacío evitando encontrarse con la del hombre, di un paso y mi hermano me tiró del brazo. “¡Liber estás loco cojones, estás loco Liber, siempre has estado loco!” Me subí a la bicicleta y dando pedales me puse el chaleco salvavidas.

La preocupación de mi hermano era doble, la primera, porque cualquiera, incluso los que saben nadar se puede joder en una cruzada de ese tipo, y la segunda porque sabía, que una de las cosas que nunca había intentado en mi vida, era la de aprender a nadar. Y ahora estaba dando pedales de frente al mar en una embarcación que apenas alcanzaba a detener el embate de las olas. Mientras más nos alejábamos de la orilla, más agotador se hacía el pedaleo y más altas eran las olas que nos chocaban. 

Tres veces estuvo a punto de voltearse la bicicleta y en una de ellas divisamos los dos cuerpos flotando en una distancia que era más del doble de la que habíamos dejado atrás. “¡Allí están, pero no puedo más, las piernas me tiemblan coño!” Me dijo el suegro del italiano y lo noté más nervioso, esta vez, que cuando estábamos en la orilla. 

Fue entonces cuando vino una ola que nos levantó por los aires y al caer, perdimos los dos chalecos salvavidas. “¡Tenemos que virar pa´tras negro, tenemos que pedir ayuda!” Mi acompañante comprendió entonces que la misión era imposible, y lo comprendió justo cuando los dos, sin conocimiento de lo que hacíamos, estábamos en medio de la nada. Nos dimos la vuelta, y fue entonces cuando comprendí lo lejos que estaba de la orilla, no podíamos distinguir los cuerpos y había comenzado a sentir la rabia del sol sobre mi espalda, todo el color que había perdido en mis años viviendo el la fría Suecia, volvió sobre mi frente. 

Los dos tuvimos miedo, no sólo por la vida de aquellos que flotaban de cara al sol siendo llevados por la corriente, sino por la de nosotros mismos, y pusimos todo el empeño posible en regresar a la orilla. “¡Los vimos los vimos, pero se van a morir están muy lejos, no pudimos hacer nada, perdimos los chalecos!” Gritó el hombre antes de poner los pies en la arena. 

Cuando nos bajamos de la bicicleta, ya el negro Vilches estaba ahí, con sus trenzas rastas y presto para cumplir con su labor de salvavidas. Él los había visto salir en la mañana, pero estaba seguro de que el italiano iba con un experimentado buzo y no entendió que corriesen peligro. “Algo les salió mal, lo más probable es que se les acabó el oxígeno, pero yo los traigo . Dijo, y corrió sin chaleco salvavidas hacia la bici, intentó pedalear y fue entonces cuando comprendió que necesitaba un ayudante y se dirigió al hombre. “¡Vamos amigo a buscar al pariente!” “Esta vez no, las piernas no me dan ni aunque quisiera, no puedo.” El hombre había dejado todas sus energías en el primer intento, había dejado más, sintió que aquella misión era mucho más grande de lo que había pensado. 

Mi hermano me clavó los ojos con fuerza tremenda. “Otra vez, no ¿Por qué tú pinga, mira como hay gente en la playa?” “¿Me ayudas?” Me dijo Vilches como si se tratara de alzar una caja de mangos situada sobre la arena. “Si claro.” Le respondí sin pensarlo dos veces, y esa segunda vez subí al vehículo sin el chaleco salvavidas. 

Cuando habíamos recorrido más de la mitad del trayecto las piernas me empezaron a temblar, miré hacía la orilla y ya no se veía la gente, eran puntos que comencé a confundir, mientras me intentaba agarrar un dolor de cabezas. La lengua se me hizo un nudo y las palabras llevaban una carga palpable de miedo, la realidad profunda, estaba apendejado, acojonado como dicen en España. “¿Estás seguro de que no nos vamos a joder?” El negro Vilches me sonrió sin dejar de pedalear y trazando como todo un experimentado la ruta correcta para llegar a los cuerpos. “Primero me jodo yo antes que tú, y no me quiero morir. Tú tranquilo que conmigo siempre estarás seguro.” 

Los alcanzamos tan pronto como pudimos, el oxígeno se les había agotado y flotaban de espaldas en espera de que alguien fuese en su ayuda. Logramos subir al italiano a la bicicleta, expuestos a que en el rescate se virase, mientras el cubano, librado del molesto peso de los tanque de oxígeno, dijo que prefería ir nadando al lado de la embarcación. Vilches lo miró conteniendo las ganas de agarrarle del cuello por aquella imprudencia, pero lo único que le dijo con respeto fue: “De pinga loco, esto ni se te ocurra hacérmelo más, de pinga.” 

Cuando había transcurrido un año de aquel incidente regresé a Cuba de vacaciones, y en la Plaza de los guajiros de la ciudad, un hombre vino y me saludó muy contento. Le dije que me parecía conocido, pero que no sabía exactamente de dónde. Me dijo: “Yo soy el suegro del italiano. Compra todo lo que quieras en la plaza que lo pago yo.” “No gracias, fue la respuesta y continué en lo mio.” 

Las cosas que tiene la vida, unos cuantos años después, nuevamente en Rancho Luna, lanza uno de mis hijos una pelota y viene justo a caer cerca de una familia que descansaba en la arena. “¿Tú otra vez?” Me dice un señor que descansaba con su esposa y al que le causó más alegría verme, que la molestia del balonazo que los llenara de arena. “Ahora vivo en Italia la mayor parte del tiempo. Al final terminé marchándome al extranjero con mi hija” “Coño compadre, ¿ y todavía te acuerdas de mí?” “Sabes negro, tú eres el único rostro del que nunca voy a olvidarme en mi vida.” Me dio la dirección de su casa, me dijo que me invitaba a una cena, que en Italia, si alguna vez iba, les visitara. 

Hoy he pensando en Rancho Luna, en Vilches, en esa gente linda de mi tierra y me sentí inspirado para escribir este hecho, tan real, como el nombre de cada uno de los participantes. Y a usted, amigo cubano-italiano, le deseo lo mejor y recuerde, que aunque nunca acepté una cena, SIEMPRE HAY TIEMPO PARA TENDER UNA MANO AMIGA. OJALÁ Y PUEDA LEER ESTE ESCRITO DONDE QUIERA QUE ESTÉ.

 (Escrito por Liber Yamil Barrueta Martínez)

jueves, 3 de enero de 2013

Aquí lo tienen. Uno de los grandes de la Perla.


Este es sin lugar a dudas uno de los grandes nuestros. No lo olvidemos nunca. 

Pude escribir el obituario más formal sobre el más viejo músico en activo que quedaba en el mundo, cuando el 2 de abril del pasado año vióse abocado al término de su vida natural, y entraba en el panteón histórico de la música cubana, donde se acurruca a dormir su eterna madrugada al lado de otros cienfuegueros eméritos del pentagrama, como Benny Moré, Edgardo Martín, Rafael Lay, Felito Molina. 

Efraín Loyola Hernández (1916-2011), flautista, fundador del Conjunto de Sones los Naranjos, Ritmo Propio (génesis de la Orquesta Aragón) y la charanga Loyola, para terminar en la Banda Municipal de Cienfuegos, y viudo múltiple, se materializó por primera vez ante mi vista como un bultico humano plegado hasta la mitad de su estatura en una esquina de la entrada del Café San Carlos, precisamente la que da a la avenida homónima de la ciudad. 

Culminando con la “melacita express”, una función nocturna del Teatro Terry, ejecuté mi acostumbrado escaneo de los tipos (y tipejos) sociales que comulgan su religión de Noctambulismo del Séptimo Día en el espacio referido, me detuve entonces en el nonagenario: lujosamente ataviado de chaqueta, chancletas de recia goma negra, bastón de aluminio y evidentes signos de profunda sordera, dormido a sueño suelto contra el ángulo de la puerta. Era Loyola, flautista y fundador. “Viene casi todas las noches y está así hasta las tres de la mañana. Luego se va…”, me explicaron los dependientes de turno. Su casa queda a unas cuadras, al doblar de la Biblioteca Provincial, antiguo Liceo.

Aún hierático, pero con los ojos abiertos, me encontré de nuevo a Efraín, en diurna reunión de la UNEAC cienfueguera, cercana al último congreso de esta. Como fundador de la organización en 1962, ejerció su derecho a hablar en el momento que escogiera, con las palabras que quisiera y el tiempo que estimara conveniente, sin seguir órdenes de palabras pedidas. Impidió que un creador no cienfueguero (tocó ser Senel Paz) concluyera la sesión, y emitió (sus) verdades, de las menos atendidas, ni siquiera por mí. Urgidos por el tiempo, mirábamos respetuosa y compasivamente al sordo ancianísimo que alongaba la sesión más de lo necesario, violando normas protocolares a troche y moche.

Dormido me lo encontré varias tardes, en posición más digna que en la cafetería, sentado a una mesa en el apacible patio de la organización de los artistas y escritores cubanos, quizás soñando, quizás inmerso en resquicios evocativos que sólo los viejos conocen, quizás fundando de nuevo la UNEAC, o repasando las llaves de la flauta con presteza largo tiempo perdida, o quizás nada de esta elucubración laudatoria y “kitsch” a que apelo, en inconsciente rapto por escribir un obituario formal(ista).

Quizás el endo mingado Efraín ya no soñaba con nada, sino que, confundiendo tiempos y espacios, vivía de nuevo sus infantiles limpiezas de zapatos, sus adolecentes ventas de periódicos y los juveniles bregares panaderos, hasta que aprendió a tocar la flauta bajo las tutelas del panadero Eloy Frías y el ejecutante de redoblante Dagoberto Jiménez (1) nombres, vidas, sueños olvidados ya por todos, menos por Efraín, que los adoptó para su historia personal, como frágil nexo vivo entre los inicios del siglo XX y los inicios del XXI. 

Conecto que ya desapareció, sombra fantasmal que quizás duerma par de siestas más en una esquina de la entrada del Café San Carlos, precisamente la que da a la avenida homónima, donde lo vi por primera vez, lujosamente ataviado de chaqueta, chancletas de recia goma negra, bastón de aluminio y evidentes signos de profunda sordera, dormido a sueño suelto, dormido quizás a recuerdo suelto, limpiando zapatos, voceando periódicos, haciendo pan, tocando la flauta. Sería interesante, algún día de “aniversario cerrado” y “sentidos homenajes”, colocar una tarja conmemorativa en la cafetería donde durmió Efraín, hermano de Antonia, Beatriz, Eliseo y Wilfredo, hijo de Escolástica y José Ramón, nieto de Dolores y Ramón, sobrino nieto de María Tula, “negra de nación”…(2) Notas: (1)

Todos los datos históricos los ha obtenido de RAMÍREZ CABRERA, LUIS ESTEBAN: Flauta por flauta, Ediciones Mecenas (Cienfuegos) y Ediciones Unión (La Habana), pp. 15 a 20. (2) Ídem, pp. 12 y 13.

viernes, 7 de diciembre de 2012

A PROPÓSITO DE ANTONIO MUÑOZ. EL GIGANTE DEL ESCAMBRAY.


Por ALDO LUBERTA MARTINEZ (Especial para Pasaje Deportivo)

Daba gusto escuchar a Enrique Capetillo, desde su “Palco 211” o no. De hablar, y andar, pausado, “El Tillo”, como solía decirle, fallecido en el mes de agosto de 1999 a consecuencia de un padecimiento coronario, era dado a las amenas conversas. “¿Por qué me dices ‘Tillo’?”, me inquirió, sonriente, en cierta ocasión; “Te dicen ‘Cape’, ¿tiene algo de malo que te diga ‘Tillo’?”, le respondí, también con una sonrisa. Sabía que iba a Radio Progreso, los lunes en la tarde, para grabar su sección deportiva para la revista “A primera hora”, y siempre buscaba tener un motivo para acosarle.

En no pocas ocasiones solía visitar el estudio 6, donde me desempeñaba como grabador del programa “Ritmos”, para, de esta forma, saludar al equipo de realización, sobre todo a Jesús López Gómez, maestro de locutores. “López y yo somos amigos de corazón”, comentó sonriente, en cierta ocasión; “además de ser antiguos compañeros de trabajo, compartimos el mismo cardiólogo. Aquella ocurrencia hizo que, todos los presentes, estalláramos a carcajadas, sobre todo López Gómez que era poseedor de una muy contagiante risa.

 Si no reías de la broma, lo hacías escuchándolo. Jesús López Gómez, “El viejo”, “El papa”, dejó de existir el 28 de junio de 1998; “El Tillo”, apenas le sobrevivió un año. Enrique Capetillo abandonó, para siempre, su “Palco 211”, reitero, en agosto de 1999. Y rememoro a estos 2 grandes de los medios cubanos, a raíz de la enfermedad pulmonar que aquejó, en las últimas semanas, a Antonio Muñoz, “El Gigante del Escambray”, según el decir de Bobby Salamanca, otro de los buenos en el arte de comunicar. -¿Quieres que te diga una cosa, Aldito?- me dijo “El Tillo” en una de las sesiones donde le dábamos duro a la sinhueso- Se habla de Kindelán, de Junco, de Romelio, de “Cheíto”, de Muñoz; se habla también de grandes batazos, pero te digo una cosa.

El batazo más grande que he visto en mi vida lo dio Muñoz, en el estadio “Guillermón Moncada”, por allá por 1969. Con bate de madera la sacó por encima del techo. De Muñoz recuerdo mucho. Fue un jugador inolvidable en todos los sentidos. Su elegancia en el terreno, su cortesía para con los contrarios, su manera de colocarse en home, su hábito de acomodarse las mangas de la camisa antes de consumir su turno al bate, y, por supuesto, su número 5. -“El gigante del Escambray” encuentra la guardarraya limpia- comentaba Bobby Salamanca, desde las frecuencias de Radio Rebelde, si Muñoz no hallaba corredores en circulación- Y viene “el Gigante del Escambray”, los tándems están repletos- decía entonces si en cada posición anotadora se encontraba un compañero de equipo. Lourdes Gourriel es, sin dudas, uno de los bateadores más sensacionales que se ha podido ver en Series Nacionales; no obstante, la oportunidad de Muñoz también se puso a prueba, por ejemplo, cuando en 1980, en el Campeonato del Mundo celebrado en Japón, conectó, en el séptimo inning, contra la selección nipona, un largo homerun por el jardín derecho, para decidir el partido que le dio a Cuba la posibilidad de discutir la medalla de oro ante Estados Unidos; ese juego concluyó 1-0, y la victoria cubana la obtuvo Braudilio Vinent, “El Meteoro de La Maya”; Yukio Takemoto, por su parte, si mi memoria no de traiciona, el tercer lanzador que empleó el team nacional del país sede, cargó con la derrota.

Casi una década después, en la Serie Selectiva de 1989, y en las postrimerías de su carrera deportiva, y ante los envíos de Rafael Gómez Mena, decidió el primer partido del play off Ciudad de La Habana-Las Villas, en el estadio Latinomaericano, icono del béisbol cubano, y cuartel general de los equipos capitalinos. Lo que se traduce que “El Gigante del Escambray” fue irreverente con el público habanero, conectando un decisivo cuadrangular en su propio patio. Ganaba el campeonato quien venciera 2 juegos, en serie extra. Las Villas relegó a Ciudad de La Habana al vencer en el “Latinoamericano”, de visitante; y, posteriormente, en el “Genaro Melero”, sito en la ciudad de Jatibonico, Sancti Spiritus, aprovechando su condición de home club. Casualmente, en esa Serie Selectiva, lo vi llorar, por única vez, y lo sucedido, aún me resulta inexplicable, a pesar del tiempo transcurrido. Quisiera preguntarle a Muñoz, ¿qué pasó?; o interrogar a Rafael Orlando Acebey para que me explique los motivos que le condujeron a asumir una actitud tan antideportiva, contra alguien que se había destacado, en nuestro beisbol, además, por poseer una elevada actitud deportiva. Es domingo.

Doble juego entre Ciudad de La Habana vs Las Villas. El equipo de la capital había ganado la noche anterior, si vence en uno de los 2 partidos dominicales todo acaba, y el sueño, tan largamente acariciado, por los de la principal urbe cubana, de ser titulares en una Serie Selectiva, se podía cumplir. Una doble derrota, algo impensado pero factible, tal y como sucedió, provocaría un empate en la clasificación, y el posterior desarrollo de una serie de play off. El primer partido con altas y bajas.

El primer partido colmado de discusiones. Roberto Almarales le pega la bola a Lázaro Vargas, lo que provoca uuna caldeada discusión, y, a su vez, la expulsión de ambos; Rolando Verde tiene que sustituir a Vargas en la antesala. Continúa el juego. Rolling por tercera. Rafael Orlando Acebey, excelente fildeador, captura en posición incómoda, lanza a primera, pero Muñoz no puede conseguir atrapar el lanzamiento, y el corredor es quieto en primera base. Y con el grito de “safe” comienza lo que, al menos para mí, nunca se había visto en el béisbol. Acebey, visiblemente molesto, comienza a proferir insultos, no me consta pero lo supongo por el desenlace final, contra Antonio Muñoz; mientras más grita Acebey, Muñoz intenta ofrecerle disculpas; disculpas que no aceptó el tercera base, y abandonó el partido; y al abandonar el partido, las lágrimas de un Antonio Muñoz, impotente ante la injustica de la que había sido víctima.

Nunca comprendí la situación, y aunque me la expliquen creo que tampoco voy a entender la molestia, extrema, contra alguien que, dentro, y fuera, de un terreno de juego; vistiendo, lo mismo, su uniforme en Series Nacionales, Series Selectivas, o Series internacionales, había sido señalado con el único calificativo de CABALLERO. La única ocasión en que vi a Antonio Muñoz perder, en todo el sentido de la palabra, los estribos, fue, ante República Dominicana, durante los Juegos Panamericanos realizados en Caracas, Venezuela, en 1983. Esa imagen de “El Gigante del Escambray” bate en mano, cuan mambí a la carga al machete, corriendo detrás del pitcher tras ser golpeado por lanzamiento, con el cátcher quisqueyano, a las espaldas, o Víctor Mesa, no recuerdo, es inolvidable.

-Había golpeado a otros compañeros- aseguró Muñoz en una entrevista- Le grité que tuviera cuidado conmigo. Me pegó. En un inicio yo no iba a reaccionar, pero me dio rabia que, cuando me le quedé mirando, tras el pelotazo, se echara a correr. Ahí no aguanté y le fui atrás. Es de las pocas veces que me han expulsado de un juego. (tomado de www.pasajedeportivo.blogspot.com)